Por: Bache3000
Para la mayoría, cruzar en el centro es un gesto automático: mirar el semáforo, esperar el muñequito verde, caminar. Para quien no ve, o ve poco, ese mismo gesto es un cálculo de motores, frenadas y confianza. Desde hace poco, en seis esquinas del microcentro hay una pista nueva: un sonido que avisa cuándo llegó el momento de bajar del cordón.
Son los equipos del Sistema Sonoro Peatonal (APS) que la Municipalidad instaló en los últimos dos meses. Los dispositivos van montados directamente sobre el cuerpo del semáforo peatonal y trabajan enganchados a su señal: cuando se habilita el paso, suena; cuando no, silencio. La referencia auditiva se suma a la visual y le devuelve a la persona ciega o con visión reducida algo tan básico como decidir sola cuándo cruzar.

El mapa, por ahora, tiene seis puntos: 25 de Mayo y Onelli; 25 de Mayo y Elordi; Anasagasti y Elordi; Francisco Pascasio Moreno y Onelli; Moreno y John O'Connor; y Moreno y Quaglia. Un recorrido corto pero cargado: es el tramo del centro por donde pasa buena parte del movimiento peatonal de todos los días.
El detalle que hace la diferencia es que no suena todo igual. Cada equipo maneja dos señales distintas según la orientación del cruce: una para los desplazamientos en sentido Norte-Sur y otra para Este-Oeste. Así, quien está parado en la esquina no solo sabe que puede cruzar, sino hacia dónde. Tanto el tipo de señal como el volumen se configuran en cada dispositivo, y además existe una función para suprimir el sonido —por ejemplo, durante la noche— para que la accesibilidad no termine en pelea con los vecinos de la cuadra.

La instalación la lleva adelante la Subsecretaría de Tránsito y Transporte, a través de la Oficina de Prevención y Seguridad Vial, con equipos comprados por el propio Municipio. Se hace por etapas y, según informó la gestión de Walter Cortés, la red va a seguir ampliándose progresivamente hacia otros puntos de Bariloche.
Seis esquinas no cambian una ciudad, pero cambian seis esquinas, y para quien las cruza sin ver eso es bastante. Lo que falta saber es cuándo —y por dónde— el sonido va a seguir avanzando más allá del centro.