Por: Bache3000
En Bariloche el lago está siempre a la vuelta de la esquina, pero saber nadar no es algo que todos los pibes tengan garantizado. Con esa realidad de fondo, la Municipalidad sostiene, a través de la Dirección de Promoción Social, una propuesta gratuita de natación que cada sábado reúne en la pileta del AMEC a 60 jóvenes de distintos sectores de la ciudad.
Los chicos y chicas llegan desde los CAAT —los Centros de Atención y Articulación Territorial, las sedes barriales de Promoción Social repartidas del Alto a la zona de los kilómetros— y desde el Multiespacio Dengun Piuke. La actividad se organiza por trimestres: el segundo cerró el 29 de agosto con jóvenes del CAAT 7, el CAAT 10 y el Dengun Piuke. Según el Municipio, en esos tres meses algunos dieron sus primeras brazadas y otros afianzaron lo que ya sabían.
Una semana después, el 5 de septiembre, arrancó el tercer trimestre con la incorporación de los CAAT 5/6, 8 y 9. Hoy son 60 chicos y chicas cada sábado, sin pagar un peso, y la etapa está prevista hasta noviembre.
Desde la gestión de Walter Cortés encuadran la propuesta dentro de sus políticas para ampliar el acceso de los jóvenes a espacios deportivos, recreativos y de integración.
La propuesta no se agota en lo deportivo. Las clases incorporan nociones de prevención, autonomía y cuidado personal, algo que en Bariloche pesa especialmente: los lagos, los ríos y los arroyos forman parte de la vida cotidiana y de buena parte de las actividades recreativas, y en verano las playas del Nahuel Huapi y del Gutiérrez se llenan de gente. Saber desenvolverse en el agua, en ese contexto, es una herramienta de seguridad antes que un pasatiempo.
Cada encuentro funciona también como un espacio para conocerse y compartir entre jóvenes de barrios que muchas veces no se cruzan. Ahí aparece el otro objetivo de la propuesta: fortalecer vínculos, promover hábitos saludables y abrir la puerta a experiencias nuevas.
La actividad seguirá durante los próximos meses con nuevos encuentros. La idea del Municipio, según informaron, es que cada vez más jóvenes se acerquen a la natación y encuentren en la pileta un lugar de aprendizaje, recreación y cuidado. En una ciudad que se vende al mundo por sus lagos, que los pibes de los barrios sepan nadar no debería ser noticia. Mientras tanto, cada sábado, 60 de ellos se meten al agua.