viernes 11 de septiembre de 2026 - Edición Nº575

Yo no lo voté | 11 sep 2026

¿SE PICA?

El asesor de Cortés defendió las tasas municipales y apuntó contra la "hipocresía"

09:32 |Agustín Domingo, asesor del intendente Walter Cortés, publicó una columna de opinión en la que sostiene que tasa e impuesto son "la misma operación" y que el control más duro recae sobre los municipios, el nivel del Estado con menos recursos propios. El texto llega un día después de que Elián Caramichos, presidente de la Cámara de Comercio, dijera en Bache3000 que "no es momento de subir las tasas".


Por: Bache3000

La discusión sobre las tasas municipales sumó una voz desde adentro del Ejecutivo. Agustín Domingo, asesor del intendente Walter Cortés, difundió una columna de opinión titulada "¿Cómo se financia el Estado?" en la que toma como punto de partida un fallo reciente de la Corte Suprema —Banco Galicia contra la Municipalidad de Córdoba— para argumentar que el sistema tributario argentino le exige al municipio lo que no le exige ni a la Nación ni a las provincias.

En ese fallo, la Corte volvió a pedirle al municipio cordobés que justifique el hecho imponible, que acredite que el servicio cobrado está organizado y a disposición del contribuyente, y que el monto guarde una relación razonable con el costo y la capacidad contributiva. Domingo reconoce que la sentencia "se lee como un freno virtuoso a la voracidad local", pero sostiene que en la economía real revela otra cosa: "el control más duro recae sobre el tributo más visible, no sobre el más opaco".

El eje de su argumento es que tasa e impuesto son, en la práctica, lo mismo. En ambos casos el Estado extrae recursos por coacción para financiar bienes y funciones públicas, y el vecino "paga porque el poder público puede ejecutarlo". Lo que cambia, dice, es el nombre, el nivel de gobierno y, sobre todo, quién rinde cuentas. A la Nación nadie le pide el "costo" del IVA ni el destino de cada peso de Ganancias; a las provincias nadie les exige que Ingresos Brutos se parezca al costo de un servicio individualizable. Esos tributos se recaudan en un nivel y se gastan en otro, y ahí, según Domingo, "el lazo entre quien paga y quien decide se corta".

En el municipio, en cambio, plantea que ocurre lo contrario: el mismo gobierno que pone la cara para cobrar es el que tiene que mostrar el gasto. "El vecino ve el pozo, el camión de residuos, la oficina que no atiende. Puede comparar, protestar, votar", escribe. Ese control, admite, es imperfecto, pero existe; en el impuesto coparticipable, "casi no existe".

De ahí lo que llama un doble estándar que "no es neutral". Al municipio se le exige estructura de costos, proporcionalidad e imputación "casi quirúrgica", mientras al tesoro nacional y provincial se le concede "la laxitud del impuesto puro". El rigor, sintetiza, cae sobre el nivel con menos base propia y más exposición al contribuyente, y la holgura sobre el que recauda lejos.

Domingo también responde a la crítica habitual de que los intendentes disfrazan impuestos con nombre de tasa. El municipio, dice, se vale de tasas "no por voracidad", sino porque la coparticipación no alcanza, llega mediada por la provincia y se usa como variable de ajuste. Atrapado entre la necesidad de caja y un estándar judicial que "el resto del sistema no soportaría", el resultado es previsible: o se disfraza un impuesto, o crece la dependencia de las transferencias, o se recorta el servicio visible. "En los tres casos paga el mismo contribuyente", advierte.

La columna cierra con un pedido al Poder Judicial: en lugar de vaciar el instrumento porque no replica "un molde de manual", los jueces deberían reforzar la trazabilidad de las tasas —cuentas claras, imputación del gasto, prohibición de la caja única disfrazada— y poner más sospecha sobre el diseño federal, donde el vecino no controla nada. Recuerda, además, que la ley de coparticipación es de 1988 y nunca fue reemplazada como manda la Constitución de 1994. "El vecino controla mejor al intendente que al coeficiente de coparticipación", concluye.

El texto no nombra a nadie de la política local ni menciona a Bariloche. Pero aparece en un momento puntual: ayer, en diálogo con Bache3000, el presidente de la Cámara de Comercio, Elián Caramichos, describió el cierre de comercios históricos del centro y fue claro respecto de las tasas: "no es momento de subirlas". Y el propio intendente viene planteando públicamente la necesidad de acrecentar las arcas municipales.

La columna de su asesor, más que discutir con Caramichos, discute con el argumento de fondo que sostiene ese reclamo: que las tasas municipales son el tributo que sobra. Para Domingo, es exactamente al revés.

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