viernes 11 de septiembre de 2026 - Edición Nº575

Sólo el vecino salva al vecino | 11 sep 2026

BACHE VISITÓ A LOS VIEJITOS PIOLAS

Faltan sillas, faltan calefactores y sobran ganas: la lucha del centro de abuelos Amanecer

19:25 |Majo Rivera, referente del centro de adultos mayores Amanecer, contó a Bache3000 que pasaron otra temporada fría con las garrafas del Plan Calor, a la espera de la conexión de gas, calefactores y una cocina. Con jubilaciones que cubren una cuarta parte de la canasta del jubilado y un PAMI que recortó medicamentos, sostienen el espacio a pulmón y piden que el Estado los incluya.


Por: Bache3000

Los jueves son dìas "libres" en Amanecer: no hay taller, cada uno juega a lo que quiere y el salón se llena hasta que faltan sillas. "Hoy es multitud", resume Majo Rivera, una de las referentes del centro de adultos mayores, mientras a su alrededor decenas de abuelos y abuelas se acomodan como pueden. "El lugar se nos hace un poco chico, nos están faltando sillas, pero el corazón contento de que estamos todos juntos", agrega. Hasta hace unas semanas, además, era un lugar frío.

"Pasamos otro invierno más sin gas", cuenta Rivera. La conexión del centro a la red se está haciendo recién ahora, con el invierno en retirada, después de meses de gestiones que describe como una carrera contra los tiempos, los protocolos y la burocracia. Se muestra agradecida con quienes trabajaron para que la obra avance —"los tengo bastante locos a todos", admite entre risas—, pero la cuenta sigue abierta: todavía falta comprar calefactores y una cocina. "Esperando, esperando, y ya estamos en septiembre, así que lo peor creo que pasó", resume. Mientras tanto, el centro se calefaccionó con la garrafa que este año le llegó del Plan Calor, el programa provincial que reparte gas envasado y leña a hogares e instituciones sin gas de red en las zonas más frías de Río Negro.

Que un espacio que reúne a decenas de personas mayores haya pasado un invierno cordillerano entero sin gas de red no es un detalle menor. En Bariloche, calefaccionarse es el principal gasto de cualquier hogar durante buena parte del año, y pesa todavía más en los que viven de un ingreso fijo. No es casual que los adultos mayores organizados de la ciudad hayan necesitado más de 30 rondas de reclamo, el llamado "abuelazo", para que el año pasado el Concejo Deliberante respaldara su pedido de tarifas justas de luz y gas y para frenar el desalojo de la agencia del PAMI del Alto.

Los números explican el resto. En septiembre la jubilación mínima quedó en $428.633; con el bono de $70.000 —congelado desde marzo de 2024— el ingreso llega a $498.633. Quienes cobran la Pensión Universal para el Adulto Mayor reciben $342.906 y, con el bono, $412.906. Del otro lado del mostrador, la Defensoría de la Tercera Edad calculó en su última medición, de marzo de este año, que la canasta básica del jubilado cuesta $1.824.682 mensuales, y que solo el rubro medicamentos e insumos de farmacia se lleva $503.600: más que una jubilación mínima entera. La mínima con bono perdió un 9,3% de poder de compra frente a noviembre de 2023, y el bono, que no se actualiza desde hace dos años y medio, ya resignó más de la mitad de su valor real.

La obra social tampoco alcanza a cubrir el hueco. Durante 2025 el PAMI recortó la lista de medicamentos con cobertura total —más de 40 fármacos salieron del listado en los primeros meses de ese año— y hoy la gratuidad plena está condicionada a requisitos de ingresos y patrimonio, o a un subsidio social que hay que tramitar. El Gobierno nacional sostiene que la poda respondió a criterios técnicos y que los tratamientos crónicos más frecuentes siguen cubiertos, pero para un jubilado que cobra la mínima, pagar la mitad de un remedio ya es un problema.

Frente a ese cuadro, Amanecer funciona como pueden funcionar estos espacios: a pulmón. Los lunes hay taller de artesanías; los martes, tejido y telar; los miércoles, costura; los viernes, gimnasia. También cuentan con enfermería y peluquería. A eso se suman las actividades que organizan para juntar fondos y afrontar los gastos que nadie más cubre. "El que se quiera acercar, las puertas del centro siempre están abiertas: pueden venir a disfrutar, a estar, a compartir, a contenerse, a reír", invita Rivera.

"Siempre sentimos que al centro de abuelos nos dejan como de lado. Es la realidad, te lo voy a decir", plantea Rivera. "Las puertas van a estar abiertas para todas las autoridades, pero no tenemos ningún partido, no somos partidarias, no tenemos padrinos. El centro no se encarga de hacer política. Sabemos que se hace política con todo, y es la realidad, pero las puertas van a estar abiertas para todos".

Lo que piden es simple y, a la vez, más difícil de conseguir de lo que parece: que los incluyan en las actividades provinciales, en los viajes, en los programas que sí llegan a otros centros. "No estamos aislados porque nos dejen afuera, sino porque nosotros no sabemos realmente a quién recurrir o cómo es el mecanismo", reconoce Rivera. Su madre se encargó de esas gestiones "toda la vida"; ahora ella y sus compañeras aprenden sobre la marcha. Una de las ideas que tienen es visitar otros centros de abuelos y organizar intercambios: "Nos parece muy agradable conocer otras personas y poder sociabilizar desde ahí, siempre intentando sumar, nunca alejar", explica.

Ese es, al final, el sentido del lugar. "Problemas tenemos todos, socialmente estamos para atrás, pero la idea es venir a olvidarnos un poco de lo que pasa a nuestro alrededor y tratar de pasarlo lo mejor posible", dice Rivera. Mientras la conexión de gas termina de llegar y los calefactores siguen en la lista de pendientes, el centro Amanecer se sostiene con lo que queda cuando falta todo lo demás: un salón lleno, aunque falten sillas, y ganas de reírse juntos.

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