Por: Bache3000
Bariloche vive este sábado una nueva edición de "Una Noche Sin Alcohol", la jornada comunitaria que ya es un clásico del calendario local. Hay propuestas culturales, deportivas e informativas pensadas sobre todo para las juventudes, pero también hay una regla que no admite grises: durante toda la noche, en ningún punto del ejido se vende una gota de alcohol.
El dato para tener anotado: la veda arranca a las 20 de este sábado y se extiende hasta las 8 del domingo 13. En ese lapso queda prohibido vender, expender o suministrar bebidas alcohólicas de cualquier tipo, tanto en envase cerrado como al copeo. La restricción alcanza a todos los comercios, locales gastronómicos, boliches y supermercados del ejido municipal, sin excepciones. Traducido: el que quiera comprar algo lo tiene que hacer antes de las 20, porque después no hay góndola ni barra que valga. Y la idea de fondo, justamente, es que esa noche no haga falta.
Los controles no son simbólicos. La Dirección de Inspección General del municipio, junto con las fuerzas de seguridad, va a recorrer la ciudad para verificar que se cumpla el cese de venta. Al comerciante que se haga el distraído le esperan multas pesadas y la clausura preventiva del local.
Todo está respaldado por la Ordenanza Municipal N° 2064-CM-10, que el Concejo Deliberante sancionó en 2010 para institucionalizar la prevención de los consumos problemáticos y sostener la memoria colectiva de la ciudad. No es una campaña de moda ni una movida de un solo año: es una norma local que lleva 16 años en pie.
La ordenanza no cayó del cielo. Nació del empuje de familiares, amigos e instituciones después de la madrugada del 6 de septiembre de 2007, cuando un accidente en la avenida Bustillo se llevó la vida de cuatro jóvenes. De ese dolor surgió la Mesa 6 de Septiembre, el espacio que desde entonces organiza la jornada junto a instituciones locales y que convirtió una tragedia en un compromiso concreto de prevención y cuidado hacia las generaciones que vinieron después.
Por eso la noche no es solo una veda. Es una invitación a recapacitar sobre qué se toma, cuánto se toma y, sobre todo, a no manejar alcoholizado. El mensaje es simple y no tiene vuelta: si tomaste, no manejes.
La agenda de este año viene cargada: talleres, música en vivo, espectáculos artísticos y propuestas preventivas para mostrar que se puede salir, encontrarse y pasarla bien sin que el alcohol sea el centro de la escena. Desde el municipio y las organizaciones que impulsan la jornada pidieron que comercios y vecinos acompañen la medida: la prevención, insistieron, es la mejor manera de cuidar la vida en las calles y en los lugares donde la ciudad sale a divertirse.
Una noche al año, Bariloche baja la persiana del alcohol. La idea de fondo es más simple y más grande: que todos vuelvan a casa.