Por: Bache3000
El sábado en Bariloche arrancó con un choque que resume todo lo que la ciudad lleva años tratando de evitar. Pasadas las seis de la mañana, todavía de noche, un Ford Focus que circulaba por Palacios se llevó puesto un Fiat Cronos que estaba estacionado en la esquina de Tiscornia. Al volante del Focus iba un hombre de 28 años. El Cronos no se movía, no hacía nada: solo estaba ahí.
Fuentes policiales indicaron a Bache3000 que el test de alcoholemia al conductor del Focus dio positivo, y con un número que no deja lugar a interpretaciones: más de 2 gramos de alcohol por litro de sangre. El detalle exacto no fue precisado, pero el piso ya alcanza para dimensionar de qué estamos hablando.
Porque en Bariloche rige alcohol cero al volante desde noviembre de 2023, cuando el Concejo adhirió por unanimidad a la ley nacional y a la provincial con la Ordenanza 3420-CM-23. El límite legal es cero. Dos gramos por litro es cuatro veces lo que alguna vez fue el tope de 0,5 y, en cualquier escala, ebriedad lisa y llana. No es "me tomé una y salí": es un estado en el que ni caminar por Palacios es buena idea, y el hombre eligió hacerlo manejando.
El alcohol no fue lo único que faltaba. El conductor tampoco tenía la documentación del auto ni el seguro obligatorio. "No tenía nada", resumieron las fuentes consultadas. Con ese combo —alcoholemia altísima, sin papeles y sin cobertura—, el Focus quedó secuestrado en el lugar.
El Fiat Cronos, que no tuvo más participación que la de estar estacionado, también se tuvo que ser llevado en la grúa por el estado en que quedó.
La escena tiene un condimento extra por la fecha. Como ya contó Bache3000, este sábado la ciudad vive una nueva edición de la Noche Sin Alcohol: desde las 20 y hasta las 8 del domingo no se vende una gota de alcohol en ningún comercio, bar, boliche ni supermercado del ejido, con la Ordenanza 2064-CM-10 como respaldo. La jornada nació de la tragedia de la avenida Bustillo del 6 de septiembre de 2007, en la que murieron cuatro jóvenes, y desde entonces la Mesa 6 de Septiembre la sostiene cada año con una idea simple: que todos vuelvan a casa.
El choque de Tiscornia y Palacios fue trece horas y media antes de que se cerrara la canilla. No hizo falta esperar a la noche para tener el ejemplo de lo que la Noche Sin Alcohol intenta evitar. Una ordenanza puede cortar la venta doce horas al año. Lo que no puede cortar es al que sale a la calle así el resto del calendario, y ese es el problema que ninguna veda resuelve sola.