Por: Bache3000
Bariloche volvió a apagar las canillas de cerveza por una noche. Entre el sábado 12 y la madrugada del domingo 13 de septiembre, el Municipio desplegó un operativo de fiscalización en distintos sectores de la ciudad en el marco de la Noche sin Alcohol, la jornada de prevención y concientización que nació tras la muerte de cuatro jóvenes en avenida Bustillo en 2007.
El dispositivo contó con cuatro vehículos y equipos de Inspección General repartidos en distintos puntos de la ciudad, además de un móvil aportado por la Delegación El Cóndor. Tres parejas de inspectores recorrieron en simultáneo la zona céntrica, el Alto y el sector de los kilómetros, mientras las jefaturas coordinaban las tareas y atendían las denuncias que fueron ingresando durante la noche.
Los agentes controlaron bares, cervecerías y otros establecimientos para verificar que se cumpliera la restricción de venta y consumo de bebidas alcohólicas. El balance dejó dos incumplimientos: en un local se constató consumo de alcohol al copeo y en otro, la venta de bebidas alcohólicas fuera del horario permitido. En ambos casos se procedió a la clausura. Los controles continuaron durante toda la madrugada.
Pero el dato más fuerte de esta edición no fueron las clausuras, sino lo que pasó puertas adentro de los locales que sí cumplieron. Aun sin expendio de alcohol, bares y locales gastronómicos mantuvieron la concurrencia: mesas ocupadas por vecinos y visitantes que eligieron limonadas, bebidas y tragos sin alcohol. Varios comercios incluso prepararon alternativas especiales para acompañar la jornada y ofrecerles otras opciones a sus clientes.
A diferencia de lo ocurrido el año pasado, esta vez se observó una mayor adhesión a la propuesta. En muchos locales las canillas de cerveza permanecieron cerradas y los sectores destinados a vinos fueron resguardados durante la restricción.
La Noche sin Alcohol está respaldada por la Ordenanza Municipal Nº 2064-CM-10, sancionada por el Concejo Deliberante, que le dio marco a esta jornada vinculada a los consumos problemáticos y a la memoria colectiva de la ciudad. La norma surgió del impulso de familiares, amigos e instituciones luego del trágico accidente del 6 de septiembre de 2007 sobre avenida Bustillo, en el que cuatro jóvenes perdieron la vida. Desde entonces, la jornada busca transformar ese dolor en conciencia, prevención y cuidado para las nuevas generaciones.
Con dos clausuras, bares llenos y un mensaje que esta vez encontró más eco que el año pasado, la Noche sin Alcohol volvió a dejar la misma idea sencilla de siempre: divertirse, encontrarse y disfrutar de la noche también es posible sin alcohol.