Por: Bache 3000
La explicación de Aguas Rionegrinas (ARSA) cabe en una frase. Consultado por Bache3000 sobre las semanas sin agua en la parte alta de Valle Azul, Hernán Martínez, jefe de prensa de la empresa estatal a cargo del servicio, dijo que ese sector "es una zona que no fue recibida todavía por Aguas Rionegrinas". Traducido: la red existe, pero para ARSA todavía no es suya.
¿Y por qué no la recibió? Porque, según Martínez, faltaba un paso que le correspondía a otro. "La cooperativa tendría que haber realizado una cisterna", dijo. "Estaba en el acta de acuerdo: falta la construcción de esa cisterna para que se pueda presurizar y que ARSA pueda recibir esa red".
El razonamiento de la empresa es lineal. Los lotes se adjudicaron a través de una cooperativa, la cooperativa se comprometió a construir la cisterna, la cisterna no está, la red no se puede presurizar y, sin presión, ARSA no la recibe. Eso es, dijo Martínez, lo que le iban a explicar a los vecinos del barrio. Lo que ese razonamiento no explica es cómo se vive mientras tanto arriba, donde la falta de presión no es un tecnicismo de acta sino una canilla seca.
El loteo ya arrastraba problemas: demoras para abrir calles y trámites que tardaron más de lo debido. Pero hoy los lotes están habitados, el verano se acerca y el consumo va a subir. Martínez, señaló: "Tengo entendido que se está evaluando cómo poder asistir y cómo poder mejorar los servicios, más allá de que no está esa cisterna. Es necesario hacer algo". Y cerró: "Ya se elaboró la respuesta, se abrió el diálogo con los vecinos para poder explicar bien cuál es la situación y poder avanzar juntos en la solución del inconveniente". Evaluar, explicar, dialogar. Del agua, todavía nada.
Abajo del tecnicismo hay una rutina. La canilla abierta y ni una gota: el video que los vecinos de la parte alta le mandaron a Bache3000 dura unos segundos y no necesita más. Son varias semanas sin servicio, con bidones, algún vecino con tanque, la reserva que alguien logró juntar y, para tomar, botellitas compradas de a una en el kiosco. Cocinar, bañarse, lavar la ropa, tirar la cadena: cada tarea doméstica se volvió una logística. Y, según ellos mismos, no es la excepción sino la regla: hay períodos en los que se quedan sin suministro "durante muchísimos días seguidos".
El reclamo ya recorrió el camino formal. El 25 de agosto, los vecinos presentaron una nota ante el Departamento Provincial de Aguas (DPA), ARSA y la Defensoría del Pueblo de la Provincia. Veintiún días después, lo único que sigue igual es la canilla vacía. "Necesitamos respuestas. Necesitamos soluciones concretas. Necesitamos que se realice la obra de agua de una vez por todas", plantean en el mensaje que acompaña al video. "Los vecinos estamos reclamando hace mucho tiempo. No podemos vivir así. Pedimos que quien corresponda se haga cargo". El cierre es una consigna: "¡Agua para Valle Azul ya!".
La obra que reclaman existe, al menos en los anuncios. La Provincia ejecuta a través de ARSA una obra de más de 21.000 millones de pesos que suma una nueva fuente de abastecimiento desde el lago Gutiérrez, con planta potabilizadora, cisternas y más de seis kilómetros de cañerías nuevas, y que entre sus etapas prevé reforzar el suministro hacia Valle Azul y llegar hasta Frutillar Alto. El plazo contractual es de 24 meses y, a mediados de agosto, los trabajos avanzaban a ritmo lento por el invierno, concentrados en el movimiento de suelos y el acopio de caños. La solución de fondo está en marcha, pero lejos.
La postal contrasta con lo que la propia empresa comunicó días atrás: un "operativo clave" en el este y el centro de la ciudad, con 30 trabajadores, tres intervenciones simultáneas y más de 16 horas de trabajo para inyectar entre 100 y 120 metros cúbicos por hora al sistema y reforzar la presión de la red. En Valle Azul alto, la presión es cero.