Por: Bache3000
Las imágenes llegaron a Bache3000 este lunes y son de esas que uno mira dos veces. En el patio del edificio Ángel Gallardo, donde funcionan la ESRN 46 a la mañana, la ESRN 37 a la tarde y el CENS 6 a la noche, un gato se cruza con una rata. Hasta ahí, un clásico. El problema es la proporción: el roedor es tan grande que el felino, en vez de abalanzarse, duda, retrocede y se queda mirándolo como si le hubieran cambiado las reglas del juego. La rata, mientras tanto, recorre los escalones y la vereda. En los dos videos que circularon, filmados a plena luz del día y con gente pasando al lado, no hay sorpresa: hay costumbre.
Eso es lo más grave. En la ESRN 46 el control de plagas más efectivo que se vio en mucho tiempo es un gato, y encima quedó desconcertado. El protocolo oficial, según describieron los propios estudiantes en mayo, consiste en avisar a los auxiliares para que espanten al animal, desinfectar con lavandina y notificar al área de sanidad del Consejo Escolar para que coloque cebos. Con ratas de este tamaño, el cebo parece un aperitivo.
Nada de esto es nuevo. En julio de 2025 este medio tituló "ratas que parecen caballos" cuando la escuela suspendió las clases dos días seguidos por una infestación de roedores, con avistamientos dentro del colegio, familias avisadas por mensaje de texto y una sentada de estudiantes. Ese mismo año la comunidad educativa venía arrastrando baños casi destruidos, falta de calefacción en pleno invierno, filtraciones en el techo y un sistema de turnos rotativos para poder dictar clases. Catorce meses después, los caballos evolucionaron a jabalíes.
En mayo de este año los estudiantes volvieron a parar las clases con una sentada. El viernes anterior, docentes y alumnos habían visto roedores paseando por aulas y pasillos. El centro de estudiantes contó que ya habían elevado más de quince notas al Consejo Escolar por los mismos problemas, que las escaleras llevan al menos tres años rotas y que los directivos no pueden hacer mucho más que enviar notas y pedir que alguien se acerque al colegio. Advirtieron, además, que con el frío los roedores buscan refugio en lugares cálidos y que el edificio tiene techos, paredes y ventanas con deficiencias que les abren la puerta.
En junio hubo otra sentada, esta vez "por el derecho a la educación", con un inventario que da vergüenza: baños que se caen a pedazos, moho por todos lados, cortes de luz, sillas que no alcanzan, pizarrones rotos y ningún espacio digno para las clases de teatro en una escuela cuya orientación es, justamente, la artística.
El deterioro tiene expediente largo. El Ángel Gallardo fue el primer secundario de la ciudad y es uno de los edificios escolares más antiguos y poblados de Bariloche, con cerca de mil estudiantes entre los tres turnos. En marzo de 2023 la entonces gobernadora Arabela Carreras inauguró el SUM; una semana después, en una movilización de Unter frente al Consejo Escolar, una profesora de la 46 denunció que no se podía usar porque nadie había designado personal de limpieza. Ese día los docentes empapelaron la fachada del Consejo Escolar con siluetas de ratas. Ya en 2023 el símbolo era ese.
En 2024 la Provincia licitó una obra de baños y refacciones que terminó superando los 600 millones de pesos. En abril de 2025, el ministro de Obras Públicas Alejandro Echarren y el intendente Walter Cortés recorrieron el edificio y celebraron un 40% de avance. Pero ese ciclo lectivo había arrancado en tandas: los trabajos, que debían terminar antes del 5 de marzo, se estiraron hasta fin de mes y la obra bajó la presión de agua de los tanques.
Aguas Rionegrinas y el Consejo Escolar se pasaron la pelota mientras cientos de chicos cursaban de manera alternada, casi como en pandemia. En junio de 2025, tras semanas sin agua garantizada, la solución fue conectar una bomba común a la red de la calle; las familias hicieron una asamblea en el SUM y marcharon al Consejo Escolar, donde el delegado Santiago Velázquez tuvo que salir a la vereda a dar explicaciones. Más de un año después de aquella recorrida oficial, los estudiantes siguen denunciando que los baños se caen a pedazos.
La ESRN 46 no está sola, y ese es el punto. En Elflein y Palacios, la comunidad de la Escuela Primaria N.° 16 Francisco Pascasio Moreno lleva tres semanas de conflicto desde que el 25 de agosto aparecieron grietas en las paredes de dos aulas del edificio histórico, construido en 1930 y ampliado en 1975. Seis de las doce aulas quedaron fuera de uso, los chicos asisten de manera alternada, se cerró la sala blanda y una fisura en la fachada alcanza los dos centímetros de ancho. Las familias abrazaron simbólicamente el edificio y el jueves pasado cortaron la calle con una inasistencia masiva.
El Ministerio de Educación, a través de la subsecretaria de Consejos Escolares Mónica Pouso, insiste en que no hay riesgo estructural, atribuye el problema a un asentamiento diferencial entre el edificio original y la ampliación, y anunció un estudio de suelo y un llamado a licitación para reparar el techo, que también tiene filtraciones, previsto para el 18 de septiembre. Los padres responden que hasta ahora lo único que hicieron fue colocar unos vidrios como testigos en las grietas y una inspección ocular, que nadie les certifica que las aulas sean seguras y que no saben si las fisuras comprometen las instalaciones de gas o de luz. La misma funcionaria llegó a reprocharle a la conducción de la escuela que redujera la presencialidad sin hacer caso a sus técnicos.
Los actores se repiten: el Consejo Escolar de la Zona Andina, el Ministerio de Educación, Obras Públicas. El guion también: la comunidad denuncia, se acumulan las notas, alguien pasa a mirar, se anuncia una licitación y la solución queda para más adelante. En el medio, Bariloche ya vio suspender clases por roedores en la ESRN 44 y la 33, que comparten edificio, y en la ESRN 20 durante 2024, y en la 46 en 2025. La diferencia es que ahora las ratas de la 46 ya no se esconden: pasean a plena luz del día, con los pibes filmando y el gato de testigo. El único que fue a enfrentar el problema, al final, fue él. Y perdió.