martes 15 de septiembre de 2026 - Edición Nº579

Sólo el vecino salva al vecino | 15 sep 2026

HISTORIAS DE VECINOS

"El obrero pasa a tomar una cervecita, pero uno lo conoce": la esquina del Pety cumplió tres décadas

13:23 |Un minimercado familiar de la calle Onelli acaba de cumplir treinta años en la misma esquina. Su dueño conoce de memoria a cada vecino que cruza la puerta, y en esa gimnasia diaria está buena parte de la explicación de por qué sigue abierto mientras la calle acumula persianas bajas.


Por: Bache3000

Fernando Varnes atiende hace treinta años en la misma esquina de la calle Onelli, pero en el barrio nadie lo busca por el nombre: es el Pety. Su minimercado multirubro —almacén, kiosco y fiambrería— cumplió las tres décadas el 29 de agosto, y él sigue ahí, detrás del mostrador, como el primer día. "Satisfecho y contento por haber cumplido 30 años", resume, y enseguida aclara que no fue todo cuesta abajo: "Lo que hemos pasado acá: momentos buenos, momentos malos, pero siempre la seguimos peleando".

Estar en una esquina de la Onelli —la calle que en Bariloche tiene fama de no dormir nunca— implica algo más que despachar mercadería: hay que administrar también lo que pasa afuera del local. Sobre todo a la tarde, cuando el obrero vuelve del trabajo y pasa a buscar la merecida. "El obrero generalmente pasa a tomar una cervecita, pero uno lo conoce, sabe quién sí y quién no", explica. Su regla es clara: "Trato en lo posible de que no se me junte gente afuera tomando, porque no da un buen aspecto al negocio". Y cuando alguno se planta en la vereda, tampoco hay drama: "Vas y le decís: 'Mirá, acá no se puede tomar', y se van tranqui, no pasa nada". La síntesis del oficio la da él mismo: "Uno sabe a quién le podés vender y a quién no".

La libreta, los fiados y un borrón y cuenta nueva

Hay un capítulo que cualquiera que haya vivido en un barrio de Bariloche reconoce apenas se lo nombra: la libretita. El cuaderno donde se anota lo que el vecino se lleva hoy y paga cuando puede. Pety lo tuvo, y lo tuvo grande. "En su momento tuve muchos fiados", cuenta. Hasta que un día decidió cerrar esa etapa de un saque: "Llegó un momento que cortamos, tiré un montón de libretas, cerré los ojos y dije: chau, que sea lo que Dios quiera". El saldo, según él, fue mejor de lo esperado: "Igualmente seguimos bien, por suerte, trabajando".

La pandemia también le movió el esquema. "Fui adecuando a los tiempos", explica. Hoy trabaja de corrido, de diez y media de la mañana a once de la noche, todos los días salvo alguna vacación. 

El negocio, además, nunca fue de él solo. "Toda mi familia. Mis hijos y mi señora", enumera. De esa lógica salió la frase que repite a sus clientes desde hace años y que ya es marca registrada del local: "Cuando necesito un empleado, hago un hijo más". Lo dice riéndose, pero cuando habla de lo que le deja el balance de estas tres décadas se le corta un poco la voz: "La satisfacción de ver crecer los chicos, la familia. Tengo un nieto".

En una calle donde Bache3000 viene contando cierres, persianas bajas y locales que no llegan a fin de mes, el almacén del Pety es la otra cara de la misma moneda: la del comercio que aguanta porque conoce a cada uno de los que entran. Por eso salimos a caminar la Onelli y a charlar con los vecinos, para tomarle el pulso a la calle. Al despedirse, el Pety devolvió el saludo con la misma naturalidad con la que atiende: "Gracias por recordar".

Más Noticias