Por: Bache3000
El debate por la apertura de la calle sobre el mallín "El Abrazo" se picó este miércoles en la Comisión Legislativa del Concejo Municipal. Vecinos de los barrios 150 Viviendas, Calfú Ruca, Matadero y 130 Viviendas llegaron al recinto para pedir que se destrabe la obra, paralizada por la cautelar que obtuvo el concejal Leandro Costa Brutten en su amparo ambiental, y el intercambio con los ediles subió tanto de tono que desde la presidencia hubo que pedir orden más de una vez.
Costa Brutten quedó en el centro de la escena desde el arranque. Frente a los vecinos que reclaman la calle, explicó por qué fue a la Justicia: "Lo que yo les estoy explicando a ustedes, de que tienen que hacer un loteo que no está aprobado y de que no se hicieron los trámites, yo se lo expliqué a una jueza, y por supuesto se lo explico a ustedes. Me parece que es una cuestión de respeto". Y hasta los invitó a dar la pelea en el mismo terreno: "La posibilidad que hay es que se presenten ustedes también en el amparo y aporten a favor de la apertura, porque ustedes pueden hacer esto".
El concejal de Incluyendo Bariloche insistió en que el problema es de procedimiento. "Alguien agarra y dice 'voy a abrir una calle'. La verdad que no se hace así. Se hace un proyecto que se aprueba en el Concejo, se cede la tierra privada al dominio público y eso es una ordenanza", describió. En medio de interrupciones, lanzó: "¿Qué concejal votó esa calle? Y les digo que ninguno, porque no se votó la calle". Y remató: "Si se hace correctamente, estamos todos para trabajarlo. Pero, ¿qué sucede? No hay nada aprobado".
El edil también reconoció el malestar que genera su postura y respondió con otra pregunta: "¿Ustedes creen que me hubiesen dado un amparo si la cosa estuviese correcta? No. Y se lo respondo: no. Porque te lo rechazan". Además, cuestionó que el Municipio haya intervenido con materiales y personal municipal dentro de un terreno privado: "¿A qué privado, que ustedes conozcan, le hicieron en su terreno algo?". Y sobre las emergencias, uno de los argumentos de los vecinos para reclamar la calle, sostuvo: "El problema con bomberos o con ambulancias es de cada barrio. Uno va a cualquier lado y los planteos o los problemas son iguales".
La respuesta llegó desde el lado de los vecinos, con un dardo directo al propio Concejo. "Yo te puedo hablar de mi barrio, que las ordenanzas se hicieron entre gallos y medianoche, entregaron espacios verdes sin consultar a nadie", disparó uno de ellos, y agregó que "en distintos gobiernos ha pasado lo mismo". El clima obligó a la presidencia a repetir los pedidos de "orden, por favor" antes de seguir con la lista de oradores.

El presidente del Concejo, Gerardo Del Río, arrancó con un "no mezclemos las cosas" y llevó la discusión a la aritmética del recinto. "Acá hay un proyecto presentado para avanzar en una urbanización en esa manzana", recordó. "Cuando hay que sumar los votos necesarios para la aprobación de un proyecto, si no están los ocho votos necesarios, claramente el proyecto no puede avanzar", explicó, y apuntó: "No es unanimidad del Concejo que no quiere que esta obra avance. Es un sector, pero ese sector es el que da la mayoría necesaria para que los proyectos se aprueben".
Por eso defendió el camino que eligió Walter Cortés: "¿Qué hizo el intendente? Un convenio con el privado, que sí lo puede hacer y está dentro de sus facultades". También se preguntó: "¿Dejamos ese proyecto estancado y que la ciudad siga esperando un montón de años más? ¿Obras de infraestructura? ¿Obras de conectividad? ¿Obras que salvan vidas? ¿Hacemos eso?". En otro pasaje de su intervención lanzó: "El desarrollo no se puede frenar, concejal". Y cerró: "Los vecinos de la ciudad están cansados de escuchar cosas. Quieren respuesta. Quieren obras".
El que intentó bajar la temperatura fue Juan Pablo Ferrari, de Juntos Somos Río Negro, aunque sin esconder de qué lado está. "Se nos empiezan a ir las cosas de las manos y se empiezan a elevar los tonos", reconoció. "Podemos estar o no de acuerdo con cualquiera de los que estamos sentados acá, porque ninguno de nosotros es dueño de una verdad", planteó, pero marcó la cancha: "No podemos cruzar los límites de la agresión". Hasta graficó el clima: "Recién estaban discutiendo dos vecinas que las dos decían lo mismo". Y alertó: "Es un límite muy delgado y ya nos pasó acá adentro. Ya nos pasó. Y después, lamentablemente, no hay vuelta atrás".
Sobre el fondo, Ferrari fue claro. "En muchísimos temas con el concejal Costa Brutten estamos siempre en veredas distintas", admitió, y cuestionó la vía judicial: "No estoy de acuerdo con lo que él planteó y el recurso que presentó. Para mí el camino es otro". Respaldó la facultad del intendente para firmar un convenio con el privado, planteó que el tema pase por el Concejo e invitó a sentarse otra vez con el proyecto para "darle una solución de cara y mirando a los ojos al vecino". "Démosle la solución al barrio, abramos la calle, terminemos las obras", reclamó, y dejó una frase para todo el recinto: "No soy bueno si le gusta el proyecto como lo voto y paso a ser malo al día siguiente si voto otra cosa. Nadie es dueño de ninguna verdad".
Una de las vecinas que llegó al recinto le puso urgencia al reclamo. "Es urgente, urgente que nosotros tengamos la apertura de la calle. Hace, como dijo acá la vecina, muchos años que estamos. Y cada vez, la ilusión. La ilusión de que se va a abrir", expresó. Y les habló directo a los ediles: "Para eso fueron elegidos los concejales. Pero tienen que escuchar a los barrios y tienen que escuchar a los vecinos". Tampoco ocultó su respaldo al intendente: "Nuestro intendente fue el que va a los barrios, el que recorre, el que atiende el teléfono, el que va a las doce de la noche, a la una de la mañana. Para nosotros no es el intendente, es nuestro querido Walter". Y cerró con un pedido: "Le pido a todos los concejales que tienen las herramientas para que esto se realice, que se realice ya".
La concejal Roxana Ferreyra buscó correrse de los dos bandos. "Es la primera vez que vienen los vecinos que quieren la calle. Escuchamos a los vecinos que no querían la calle y me parece que está bueno también escuchar las dos campanas", planteó, y pidió bajar los decibeles: "Si gritamos, no nos entendemos".
Después apuntó directo al Ejecutivo: "El proyecto es del intendente Walter Cortés, que es el autor de la ordenanza, y es el que tiene que venir y ponerla en tratamiento acá". "Hay un proyecto que no le alcanzan los votos, sí, pero también hay un autor que tiene que buscar los votos", agregó. Para la concejal, lo que desató el conflicto fue que "sin estar aprobado el lote ese que es del privado, el Municipio fue y empezó a hacer la calle".
La réplica de Del Río fue inmediata. "Yo le voy a aclarar algo, porque la verdad que acá parece que el Ejecutivo y los concejales oficialistas son los vagos que no quieren presentar los proyectos, no quieren darle tratamiento", retrucó. Aseguró que la iniciativa "tiene toda la documentación presentada" y que pasó por varias comisiones, "pero los votos no están". Y soltó una advertencia: el privado también es dueño de la porción de calle que llega hasta el arroyo. "Si mañana el privado quiere cerrar, lo puede hacer y deja sin conexión a todo el sector que está detrás", avisó.

En otro tramo del debate, la concejal Samanta Echenique recordó que el intendente dejó en suspenso el tratamiento del proyecto por el conflicto ambiental y después avanzó con la apertura de la calle a través de un convenio urbanístico, y aseguró que en la ciudad hay muchos casos similares. La edil planteó que "la Constitución Nacional dice que hay que cuidar el ambiente, es cierto, pero también hay que cuidar la propiedad privada", y también "el derecho que tienen todos los vecinos a habitar una ciudad amable". "Eso implica conectividad, eso implica desarrollo, eso implica trabajo y, sobre todo, eso implica respeto", enumeró. Y cerró con una advertencia: "Si nosotros tomamos posicionamientos fanáticos, nunca nos vamos a respetar", porque "después recular en chancletas es difícil".
Facundo Villalba, en tanto, puso la lupa en la confusión que atraviesa la discusión. "Me parece que se están mezclando conceptos, y creo que en algún punto, o es a propósito, o se genera confusión", deslizó. Y separó los tantos: "Los vecinos lo dijeron bien claro: ellos no están por el loteo, ellos están por la calle".
Lo de fondo todavía está por resolverse. La jueza pidió informes a la Municipalidad sobre la traza y las autorizaciones de la obra, a la Comisión para la Protección de Humedales sobre el relevamiento del mallín y al Concejo sobre el trámite del proyecto 159/24, el mismo que volvió a quedar en el centro de la pelea este miércoles. La resolución prevé que, una vez contestados esos informes, se fije una audiencia para avanzar con el amparo. Hasta entonces, la calle queda atrapada entre dos frentes: un juzgado que debe definir si la traza pisa el humedal y un Concejo donde, por ahora, los votos no aparecen.