lunes 21 de septiembre de 2026 - Edición Nº585

Yo no lo voté | 21 sep 2026

"ES HACER POLÍTICA CON UN CELULAR"

Iñaki, el community manager de Milei se mete de lleno en la campaña a Convencionales

10:00 |Iñaki Gutiérrez, el joven que manejó las redes de Javier Milei durante la campaña de 2023 y hoy sigue detrás de su TikTok, pasó por Bariloche para respaldar a los candidatos de la alianza La Libertad Avanza-PRO-MAD-Bariloche Unido-Creo de cara a la reforma de la Carta Orgánica. En diálogo con Bache3000, habló de la grieta, de ficha limpia y de qué significa hacer política a los 25 años con apenas un celular en la mano.


Por: Bache3000

Iñaki Gutiérrez tiene puesta una campera y una sonrisa que parece entrenada para las cámaras, pero que en el fondo es la sonrisa de alguien a quien todavía le sorprende que lo escuchen. Tiene 25 años. Nació en Colegiales, estudia Derecho en la UBA, y hace tres años que anda por el país con un celular en la mano, contando la Argentina que él eligió creer. Esta vez le tocó Bariloche.

—Bueno, Iñaki, la verdad que una sorpresa que estés acá en Bariloche —le dijo el cronista, y se rió, porque no es común que un chico que acompañó al Presidente en su camapaña para llegar al poder, se moleste por una elección local, como es la de Convencionales en Bariloche.

—Recorriendo la Argentina, visitando a todos los militantes de La Libertad Avanza —contestó él, sin vueltas, como si estuviera acostumbrado a que le pregunten qué hace en cada esquina del país—. Específicamente en esta fecha por las elecciones que tiene la ciudad este 1 de noviembre.

La ciudad de los cerros y el lago, la ciudad de los turistas y del turismo, tiene elecciones el 1° de noviembre para reformar su Carta Orgánica, algo que no pasa hace veinte años. Y La Libertad Avanza —en alianza con el PRO, MAD, Bariloche Unido y Creo, el partido de Marcos Tortoriello— manda a sus candidatos a discutir esa reforma. Iñaki vino a acompañarlos.

—Va a ser la primera vez que se va a medir (la LLA) en una elección municipal acá en la provincia de Río Negro —dijo, y en esa frase estaba metida la explicación completa de por qué un pibe de Buenos Aires cruza el país para una elección municipal: porque para el espacio que él representa, cada primera vez importa.

Entrevistas, así llama él a lo que hace. Habla con medios que, según sus propias palabras, "si estuviera en Buenos Aires sería más difícil" poder hacer este tipo de notas, en el campo de batalla. Y tiene razón: es difícil imaginar a un cronista porteño cruzando cuarenta cuadras para hablar de una reforma constitucional municipal en el sur. Pero Iñaki cruzó mil quinientos kilómetros.

El pibe del celular

Hay que decir quién es, para los que todavía no lo saben. Iñaki Gutiérrez nació el 27 de mayo de 2001 y se hizo conocido en 2019, cuando publicó un video celebrando al 40% que no había votado a Alberto Fernández. Ese video se viralizó y lo convirtió, de un día para el otro, en un influencer antikirchnerista con apenas 18 años recién cumplidos. Después vinieron las marchas anticuarentena durante la pandemia, la mirada de Mauricio Macri, un breve paso cerca de Patricia Bullrich, y finalmente el salto a Javier Milei, un año antes de que ese economista de patillas largas se convirtiera en Presidente.

Fue el que le insistió a Milei que se abriera una cuenta de TikTok. La abrieron en 2022; para enero de 2023 ya tenía un millón de seguidores. Después del triunfo, Iñaki asumió brevemente como jefe de comunicación del Gobierno, un cargo en el que estuvo poco, para volver a lo que mejor sabe hacer: manejar las redes personales del Presidente. 

Todo eso pasó antes de que se sentara frente a un cronista de Bache3000 en una vereda de Bariloche, con el ruido de los autos de fondo y algún bocinazo que se coló en la grabación.

—No soy funcionario público, no formo parte del Gobierno —aclaró, cuando le preguntaron si la práctica lo había cambiado—. Para mí siempre fue la misma actividad. Es hacer política con una cámara, con un celular y listo.

Ahí, en esa frase simple, está probablemente lo más profundo de toda la charla. Y también lo más asombroso, más allá de compartir o no sus ideas: que un pibe le haya torcido el brazo a la vieja maquinaria de los partidos usando lo único que tenía a mano, que era un teléfono y el idioma de las redes, que los políticos de siempre tardaron años en aprender a hablar.

Es, el exponente de una generación que la política tradicional no comprende. Por el contrario, desprecia, en lugar de comprender sus razones, su técnica, y sus críticas (que tienen asidero en un importante sector de la sociedad).

La moral y la grieta

Cuando le preguntaron por la grieta, Iñaki no dudó.

—La grieta no se mide en esos términos. La grieta es moral para nosotros —dijo, y agregó que no se trata de "canales de diálogo" sino de "lo que está bien y lo que está mal". Habló de la vida, de la propiedad, de la libertad, como quien recita algo que ya dijo muchas veces pero en lo que sigue creyendo cada vez que lo dice.

Es fácil, desde afuera, sonreír ante esa certeza de 25 años que divide el mundo en lo correcto y lo incorrecto sin matices. Pero también hay algo tierno en la convicción de un joven que viajó por casi todo el país, que conoció "un país muy distinto en toda su franja centro", como dijo él, y que sigue pensando que las cosas se explican en un teléfono, en un video de un minuto, en una frase que corre.

Habló de ficha limpia —"no tenemos ningún funcionario condenado nosotros", dijo, con el orgullo de quien defiende algo propio— y de una lista de candidatos a Convencionales que, según él, viene del sector privado y no de la política tradicional. Habló del 2001, el año en que nació, y dijo que no había que compararlo con el gobierno de Milei porque "el contexto macro de la Argentina es muy positivo", y enumeró: bajaron las retenciones, bajaron impuestos, licitaron autovías, arrancó Vaca Muerta, más de un millón de barriles de petróleo por día, el dólar estable, la inflación que cae.

Fue una respuesta larga, casi un discurso completo, para una pregunta sobre su propia fecha de nacimiento.

Antes de despedirse, Iñaki también dejó dos mensajes que no eran para la cámara nacional sino para acá, para Bariloche. A los jóvenes que dudan si meterse en política, "de cualquier color político", les insistió que no se queden afuera: "hay muchas personas hoy en la Argentina que son parte del segmento de dieciocho a treinta años y que si no se involucran, las decisiones las toma otro por uno". Y sobre la ciudad, dejó planteado uno de los ejes que traen los convencionales de su espacio para la reforma de la Carta Orgánica: que ficha limpia no sea solo una bandera nacional. "No tenemos ningún funcionario condenado nosotros", repitió, y sostuvo que cualquier persona con una condena firme "no puede ocupar un cargo público", ni en Balcarce 50 ni, entendió uno, en el Concejo Deliberante de Bariloche.

Estamos

La entrevista terminó como terminan estas cosas, entre el ruido de la calle y el apuro por la próxima actividad.

—Estamos —dijo el cronista.

—¿Estamos? —preguntó Iñaki, como para confirmar que el minuto de charla en una vereda barilochense había sido suficiente.

—Estamos. Che, buenísimo —cerró el cronista.

Y ahí quedó, con la cámara apagada, el joven que llegó desde Buenos Aires para acompañar a Martín Govetto, a Laura Pérez Lavayén y a Máximo Contreras —los candidatos de la alianza libertaria a la Convención Constituyente— en una ciudad que probablemente conoce menos por sus calles que por lo que le contaron en el auto viniendo del aeropuerto.

Uno podría pensar que a los 25 años se viene a Bariloche por el lago, por los cerros, por el chocolate. Iñaki vino por la Carta Orgánica y se fue sin haber pisado la playa. Pero hay algo en esa devoción casi religiosa por la causa, en ese muchacho que cruza el país entero para hablarle a un medio del interior del país, que conmueve más allá de las ideas que defiende. Se fue como se van los que creen: convencidos de que el mundo se explica, todavía, en un video de un minuto

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