Por: Bache3000
La semana pasada circuló en redes sociales y en medios nacionales una publicación que presentaba como algo positivo un esquema cada vez más frecuente entre los hostels que reciben turismo en Bariloche: la propuesta de "vivir en la ciudad" haciendo voluntariado en el establecimiento, es decir, trabajando a cambio de comida y alojamiento. El posteo generó un debate intenso, con usuarios que defendían la experiencia como una forma de intercambio cultural y otros que advertían que, detrás de esa denominación, hay tareas de recepción, limpieza y cocina cumplidas con horarios y turnos fijos, sin sueldo ni aportes.
En ese contexto, el concejal Leandro Costa Brutten (bloque Incluyendo Bariloche) presentó ante el Concejo Municipal un proyecto de ordenanza que busca poner límites a este tipo de convocatorias. La iniciativa parte de un caso concreto que tomó estado público en la ciudad: un establecimiento de alojamiento turístico que ofrecía hospedaje gratuito y otros beneficios a cambio de aproximadamente 25 horas semanales de trabajo, con tareas de recepción, limpieza, cocina y colaboración operativa.
El proyecto no prohíbe el voluntariado genuino —el social, comunitario, cultural, educativo o solidario— ni las prácticas y pasantías educativas debidamente encuadradas. Lo que busca frenar es que los comercios habilitados usen las figuras de "voluntariado", "intercambio", "work exchange" o "colaboración" para cubrir tareas permanentes y necesarias del funcionamiento del negocio, sustituyendo así puestos de trabajo que deberían estar registrados.
Para distinguir un caso de otro, la ordenanza fija una serie de indicadores que la autoridad municipal podrá considerar al fiscalizar: la existencia de horarios o turnos fijos, una cantidad determinada de horas semanales, tareas habituales vinculadas a la atención al público, supervisión y control por parte del establecimiento, y la entrega de alojamiento, comida o descuentos como contraprestación.
El texto habilita inspecciones municipales, obliga a los establecimientos a informar identidad, tareas, horarios y beneficios otorgados a quienes trabajen bajo estas modalidades, y prohíbe publicitar convocatorias de "voluntariado" cuando las tareas correspondan al funcionamiento ordinario del negocio.
Ante infracciones comprobadas prevé un esquema gradual de sanciones —apercibimiento, multa, clausura temporal, suspensión— que en los casos más graves o reincidentes puede llegar a la baja definitiva de la habilitación comercial, aunque nunca de manera automática y siempre con un procedimiento administrativo que garantice el derecho de defensa.
El proyecto también prevé la derivación de los casos a la autoridad laboral provincial o nacional cuando se detecten indicios de relación de trabajo no registrada, ya que el Municipio aclara que no busca reemplazar esa competencia, sino controlar el cumplimiento de las condiciones de la habilitación comercial.