Por: Bache3000
Facundo Marín fue condenado a cinco años y cinco meses de prisión efectiva y a diez años de inhabilitación para conducir por la muerte de Emilio Juárez Villarroel, atropellado en la madrugada del 27 de junio en calle Ruiz Moreno. El tribunal, integrado por Bernardo Campana, Romina Martini y Juan Martín Arroyo, homologó este lunes el acuerdo de juicio abreviado alcanzado entre la Fiscalía y la defensa.
Según la acusación, Marín manejaba un Ford Fiesta pese a estar inhabilitado judicialmente para conducir. Había pasado la noche bebiendo en un taller mecánico junto a otras personas. Al cruzarse con Juárez, que caminaba por Ruiz Moreno tras bajarse antes de tiempo de un Uber que había tomado con su pareja, las cámaras de seguridad registraron que primero bajó la velocidad y después aceleró. Lo atropelló, volvió a acelerar y se dio a la fuga sin detenerse a asistirlo.
La causa había arrancado con una calificación mucho más dura: homicidio simple con dolo eventual, una figura que prevé entre 8 y 25 años de prisión. El acuerdo de juicio abreviado derivó en una calificación considerablemente más leve, homicidio culposo agravado por la conducción imprudente y antirreglamentaria, por encontrarse Marín inhabilitado y por haberse fugado del lugar.
El fiscal Marcos Sosa Lukman y la fiscal jefa Betiana Cendón sostuvieron que la conducta fue imprudente y antirreglamentaria en dos sentidos: por el incumplimiento de los deberes de cuidado que hubieran evitado la colisión, y por manejar estando inhabilitado y huir después del hecho. Entre las pruebas reunidas mencionaron actuaciones policiales, certificados médicos, el informe preliminar de autopsia, entrevistas a testigos, un informe del Gabinete de Criminalística y la documentación de Tránsito y Transporte sobre la inhabilitación.
El defensor particular explicó que, tras analizar la totalidad del legajo y mantener reuniones con la Fiscalía, la evidencia reunida los llevó a esa salida:
"Entendemos que, de acuerdo con la cantidad de material probatorio, es una salida que debemos tomar."
Consultado por el tribunal, Marín reconoció su responsabilidad y ratificó su conformidad con la pena. Dijo:
"Yo estoy arrepentido de todo lo que pasó. Nunca quise ni tuve la intención de matar a una persona. Sé el dolor grande que tiene la familia y quiero acompañarla en el momento. En realidad, yo nunca tuve la intención."
Gabriel Juárez, hermano de la víctima, tomó la palabra y se dirigió directamente al condenado:
"Simplemente decirles que me gustaría que me mire a la cara y que sepa que dejó a tres hijos y a una madre sin un hijo, y me dejaste sin hermano. Me gustaría que sea mucho más (la condena)."
Marín lo interrumpió: "Por eso te estoy pidiendo perdón." Gabriel Juárez no se lo dio:
"Yo no te lo acepto."
Para homologar el acuerdo, los jueces consideraron que el reconocimiento de responsabilidad de Marín estaba respaldado por la evidencia: un testigo presencial, los daños constatados en el vehículo y registros de cámaras que permitieron orientar la investigación hacia el auto que manejaba. A la hora de fijar la pena pesaron en contra la inhabilitación previa y la fuga posterior al impacto, y a favor el reconocimiento del hecho y las disculpas en la audiencia. Las partes renunciaron a los plazos de impugnación, por lo que la sentencia quedó firme y pasa al juzgado de ejecución.
Todo ocurrió entre la 1.40 y las 2 de la madrugada del sábado 27 de junio. Juárez había tomado un Uber junto a su pareja en un bar de Diagonal Capraro y Sáenz Peña, pero decidió bajarse antes para volver caminando hasta su casa, sobre calle Ruiz Moreno. Marín, que venía de beber toda la noche en un taller mecánico, lo vio, bajó la velocidad y después aceleró. Lo atropelló y aceleró de nuevo para escapar. Minutos más tarde, un vecino lo encontró tendido e inconsciente en la calle y pidió ayuda. Juárez fue trasladado al Hospital Zonal, donde murió horas después. Marín fue identificado a partir de las cámaras de seguridad de la zona y del testimonio de un menor que viajaba con él esa noche.