Por: Bache3000
Este año se cumplen 30 años de la Mesa por la Semana de los Derechos de Infancias y Adolescencias en Bariloche, un espacio que nació en 1996, en pleno contexto de la década del 90, impulsado por Luis y Edith, del Grupo Encuentro. La iniciativa surgió para reunir a instituciones que trabajan con niños, niñas y adolescentes en distintos territorios de la ciudad y, desde entonces, se sostiene cada noviembre en conmemoración del tratado internacional sobre la protección de la infancia.
Por el aniversario redondo, este 2026 las actividades arrancaron antes de lo habitual. Ya en mayo hubo una conferencia de prensa con la presentación de la agenda completa, y desde entonces se vienen desarrollando encuentros con eje en el "armado territorial": pensar a los adultos de Bariloche como una red que cuida a sus infancias y adolescencias. Dentro de esa agenda hay un espacio de formación sobre perspectivas de derechos, en articulación con la Secretaría de Derechos Humanos, que ya tuvo tres encuentros —el último centrado en las asambleas infantiles y la democracia— y cerrará con un cuarto dedicado a interculturalidad.
"La época también nos atraviesa a los adultos"
Yanina Vera, directora de la escuela Antu Ruca, recordó que la psicoanalista Beatriz Janín, quien dio el primer seminario del ciclo de formación, planteó la importancia de que las instituciones se encuentren entre sí en un momento en que la crueldad institucional golpea principalmente a los más pequeños y a los adultos mayores. Según relató la directora, Janín insistió en que los propios adultos necesitan fortalecerse, porque el contexto social, político y económico también los golpea a ellos y muchas veces tambalea su función de cuidado.
Consultada sobre cómo se traduce ese trabajo en un contexto de crisis, Vera fue más allá de la mirada tradicional sobre la vulneración de derechos. Explicó que ya no alcanza con pensar en las infancias que no tienen garantizado el acceso a la vivienda, el trabajo familiar o los servicios básicos: hay una capa adicional de problemáticas "bien de la época" —mencionó puntualmente el suicidio y la ludopatía— que atraviesan a chicos y adolescentes más allá de sus condiciones materiales.
La directora describió a Bariloche como una ciudad "muy particular" por la combinación de riqueza y patrimonio natural con una distribución profundamente desigual. Puso como ejemplo que, en el mismo barrio, a pocas cuadras de sectores con todos los servicios garantizados, hay zonas sin calles ni gas, donde este invierno se registraron numerosos incendios en barrios populares. Para Vera, esa desigualdad —resumida en la vieja frase de "los de acá, de Bron para arriba, Bron para abajo"— no solo persiste con el paso de las décadas, sino que también se profundiza en la forma en que distintos sectores habitan la ciudad.