Por: Bache3000
Walter Cortés volvió a vetar el pase a planta de los trabajadores municipales contratados. Esta vez fue con la Ordenanza N° 3617-CM-26, que el Concejo había aprobado para crear una comisión —con el Ejecutivo, el Concejo y el SOYEM— encargada de evaluar quiénes podían pasar a planta permanente. El intendente la rechazó de manera total, según consta en la Resolución N° 00003254-I-2026, firmada este viernes.
El mensaje de Cortés fue directo: no va a haber más ingresos a la planta municipal. Su postura no es nueva, pero esta vez la formalizó con un veto total.
Los motivos que dio son dos. El primero es económico: el Concejo todavía no aprobó la Ordenanza Fiscal y Tarifaria 2026, así que el Municipio dice no tener plata garantizada para asumir nuevos sueldos permanentes.
El segundo es de poder. Cortés cuestiona que la comisión le dé al SOYEM voz y voto para decidir quién entra a planta. Sostiene que esa decisión es solo del intendente, no de una comisión mixta.
El SOYEM rechaza el planteo de fondo. Para el gremio, acá no hay ningún "nuevo ingreso": son trabajadores que ya están adentro del Municipio, algunos hace años, cumpliendo tareas permanentes bajo la figura de contratados. Lo que pide la ordenanza es reconocerles una estabilidad que en los hechos ya tienen, no sumar personal nuevo. Por eso el gremio interpreta el veto como un mensaje de precarización, no como un ajuste de gastos.
No es la primera vez que pasa esto. En abril, Cortés ya había vetado una ordenanza parecida, la 3568-CM-26, que incluía a entre 70 y 100 trabajadores contratados. El SOYEM lo cruzó fuerte con el mismo argumento: que precarización, ajuste y desconocimiento de derechos laborales básicos. En junio, la oposición intentó revertir ese veto en el Concejo, pero le faltaron votos: juntó seis sobre los ocho que necesitaba. Los tres concejales del oficialismo alcanzaron para sostener la decisión del intendente.
La ordenanza que ahora vuelve a chocar contra el veto había surgido después de reuniones entre la oposición y el SOYEM en las últimas semanas, buscando destrabar el tema. Ese intento también quedó frenado.
Con este nuevo veto, la ordenanza vuelve al Concejo. Ahora los concejales tienen que decidir si intentan insistir de nuevo, como en junio, o si el conflicto queda otra vez en punto muerto