Por: Bache3000
Hay baches que se arreglan con mezcla asfáltica en caliente y baches que se "arreglan" con tierra. Hay rutas que conectan pueblos y rutas que los aíslan. Y hay un organismo, Vialidad Nacional, que nació para que las primeras existan y hoy, en Río Negro, apenas logra tapar los agujeros de las segundas con lo que encuentra. Ahora bien, el bache más profundo no está sobre el asfalto. Está en el bolsillo de quienes lo mantienen.
Lucas Guayquipi, representante sindical de Vialidad Nacional en Río Negro y secretario general del Sindicato Trabajadores Viales y Afines (STVyARA), lo resume con un dato del relevamiento que hizo el gremio en el 20° Distrito, que abarca Río Negro y Bahía Blanca. Un empleado de Vialidad Nacional no llega al día 4 de cada mes y sale a buscar otros trabajos fuera del horario laboral para estirar el sueldo hasta el 20 o el 25. Dicho de otro modo, dos de cada tres trabajadores se quedan sin plata antes de que el mes termine de arrancar.
En diálogo con Bache3000, el dirigente ubicó el origen del problema en el desfinanciamiento que llegó con el gobierno de Javier Milei. Según explicó, la política de "obra pública cero" no solo frenó las obras nuevas, sino que también se llevó puesto el mantenimiento de las rutas nacionales. Con menos material, cada cuadrilla trabaja con lo justo. "Hay campamentos en la provincia donde estamos tapando baches con tierra y no tenemos combustible para salir a trabajar", contó.
El resultado, sostuvo, se ve en la calzada, con rutas en estado calamitoso, accidentes y muertes que, según Guayquipi, el Estado nacional mira sin reaccionar. Y hay una paradoja. Las herramientas para evitarlo existen, porque el impuesto a los combustibles que se paga en cada carga alimenta el SISVIAL. Ese fondo, según el gremialista, recaudó más de un billón y medio de pesos, pero apenas el 30% se destinó al mantenimiento de rutas nacionales.
El panorama laboral, dijo Guayquipi, es "totalmente desalentador". Con la llegada del actual gobierno hubo recortes de personal y muchos compañeros quedaron sin trabajo. El dirigente recordó además que el año pasado el organismo estuvo "a tiro de desaparecer" por un decreto enmarcado en la Ley Bases. Como el plan de disolución no prosperó, la estrategia cambió. Vinieron los recortes de infraestructura y de insumos, y después los retiros voluntarios, pensados para que quien no llega a fin de mes con el sueldo congelado tome la decisión drástica de irse.
Los números que maneja el sindicato ilustran la sangría. En el retiro anterior se fueron 400 trabajadores, y ahora se espera que otros 600 dejen la repartición en todo el país. El efecto es en cadena, con cada vez menos técnicos, menos ingenieros y menos operarios para cubrir la misma cantidad de kilómetros.
A esto se suma la incertidumbre por las concesiones. En el Alto Valle y en las rutas que empezarán a concesionarse, Vialidad tendrá solamente un rol de inspección y control. La gente operativa que trabaja hoy en esos tramos no sabe qué va a pasar con su puesto. "Peligra llevar un plato de comida a la casa de un compañero", graficó.
Frente al abandono nacional, el Gobierno provincial decidió hacerse cargo de parte del mantenimiento. Guayquipi reconoció que "alguien se tiene que hacer cargo", pero puso la mirada crítica en la escala. Los 7.000 millones de pesos que, según entiende, se aprobaron recientemente en la Legislatura alcanzarían para menos de 8 kilómetros de reasfaltado o bacheo en caliente.
Según sus datos, ese dinero iría a terminar la rotonda de Choele, una obra nacional parada desde octubre de 2023 por la empresa Equimac, con un 60% de avance, y a algunos bacheos en la Ruta 151. Poco más que eso, advirtió.
Lo que más le preocupa es el crédito de 60.000 millones de pesos. "Lo vamos a terminar pagando todos los rionegrinos", alertó, porque nadie garantiza que un futuro gobierno nacional vuelva a hacerse cargo de las rutas. A eso agregó el fantasma del peaje, que sería un triple impuesto. Los ciudadanos ya pagan por el presupuesto general y otra vez al cargar combustible, y pagarían una tercera vez por circular.
Para el gremialista, además, la cuenta no cierra desde lo económico. Sostuvo que a Vialidad Nacional le sale mucho más barato mantener las rutas que a un privado, y que la repartición nació justamente para garantizar la conectividad y la seguridad de los pueblos. Él mismo es oriundo de Ingeniero Jacobacci y vive en Maquinchao, donde, dijo, la Línea Sur depende de Vialidad para que el operativo invernal funcione cuando las temperaturas bajan y la nieve no da tregua.
Mientras tanto, las rutas siguen rotas, los sueldos siguen congelados y los baches, en muchos tramos, siguen tapados con tierra.