Por: Bache3000
Picos, encofrados y un camión mixer esperando su turno. Así arrancó este lunes, a las 8:30, la obra que promete cambiarle la cara a la avenida de la Virreyna, en Villa Lago Gutiérrez: la construcción de cinco reductores de velocidad elevados, pensados para que quien pase por ahí levante el pie del acelerador.
La cuadrilla de Bacheo del Municipio fue la encargada de abrir el juego. En pocas horas hizo el picado de la superficie, retiró los escombros y armó los encofrados, para recibir después el hormigón. Cuando el mixer terminó de descargar, quedó lista la primera mitad de dos de los cinco reductores.
Esos dos primeros puntos están antes de los cruces con las avenidas Catedral y Juan Marcos Hermann. Según detalló el Municipio, se usó hormigón H30 con un espesor de 20 centímetros.
El capataz de la cuadrilla, Luis Ceballos, destacó la velocidad con la que trabajó el equipo, de punta a punta, desde que comenzaron las tareas hasta que se hormigonó, todo dentro del mismo lunes.
Pero la obra no se termina de un tirón. Cada reductor se ejecuta por mitades, y el hormigón necesita entre siete y ocho días de fraguado antes de habilitar el paso y avanzar con el sector pendiente. Es decir que, aunque el primer tramo ya está hecho, la avenida va a convivir un tiempo con obras a medio camino.
El plan sigue este martes. Está previsto continuar sobre la misma mano con los tres reductores restantes, aunque el cronograma depende del clima y del avance de los trabajos.
Detrás de la obra hay un reclamo con nombre y apellido: el de los vecinos de la zona, que le pidieron al intendente Walter Cortés que hiciera algo con la velocidad de circulación en la Virreyna. Ahora, según el Municipio, ese pedido tiene respuesta. Desde la gestión sostienen que buscan atender los puntos donde el tránsito es una preocupación cotidiana para los barrios y darles más seguridad a sus calles.