viernes 02 de octubre de 2026 - Edición Nº596

La ley y el orden | 2 oct 2026

Auto nuevo, problema viejo

Bariloche: un "hagamos números" terminó en tribunales y la jueza dividió la nafta en partes iguales

11:20 |Una escapada familiar al Alto Valle para estrenar un auto recién comprado terminó con dos personas peleadas, un chat de WhatsApp convertido en prueba y una jueza de paz haciendo de contadora. El fallo descartó que una frase escrita en caliente equivalga a renunciar a un cobro, pero tampoco le dio la razón completa a la reclamante, que no pudo demostrar que el combustible corría por cuenta de su acompañante.


Por: Bache3000

Nadie avisó que estrenar un auto podía salir tan caro, pero una mujer de Bariloche lo descubrió después de viajar con un acompañante hasta el Alto Valle para visitar a su familia y presentarles el vehículo nuevo, un paseo que a la ida tuvo mate y buen ánimo y a la vuelta dejó una relación en terapia intensiva y una cuenta de combustible sin dueño.

Ya distanciados, y según reconocieron ambos en la audiencia, él le dijo "hagamos números", que es la frase que ninguna persona enamorada quiere escuchar y que en este caso funcionó como el pitido inicial de una causa que terminó en el Juzgado de Paz de Bariloche, por la vía del proceso de menor cuantía.

Ella reclamó una suma de dinero porque aseguró que habían acordado que él pagaría los gastos del viaje, y él, lejos de abrir la billetera, abrió el celular y presentó capturas de una discusión de WhatsApp donde ella había escrito "no necesito tu plata", una frase que el demandado pidió leer como una renuncia definitiva al cobro, como si un mensaje redactado en pleno enojo tuviera el peso de un contrato firmado ante escribano.

La jueza analizó el planteo y recordó que el Código Civil y Comercial admite la renuncia de derechos sin exigir formas solemnes, de modo que en teoría un mensaje podía alcanzar, pero entendió que ese texto no mostraba una voluntad inequívoca de abandonar el reclamo, sobre todo porque venía envuelto en una discusión y porque, según reconocieron las partes, la mujer había pedido el dinero y mantuvo esa postura con el tiempo, algo incompatible con la idea de que había tirado la toalla.

Hasta ahí ganaba ella, pero la alegría duró lo que dura un tanque lleno en la ruta, porque si bien estaba acreditado que ambos hicieron el viaje, el expediente no tenía ninguna prueba de que él se hubiera comprometido a pagar todo, y el juzgado decidió que no correspondía trasladarle el costo completo del combustible, así que la cuenta se repartió en partes iguales, una división que cualquier grupo de amigos en la ruta hubiera resuelto en la primera estación de servicio ahorrándose la audiencia.

El hombre también impugnó la liquidación presentada por la mujer e interpuso un recurso de revocatoria, que fue rechazado por extemporáneo según las reglas del procedimiento de menor cuantía, o sea que además de pagar la mitad de la nafta se quedó sin su planteo por llegar tarde, una impuntualidad que no se arregla con ninguna app de mapas.

Menor cuantía

El procedimiento de menor cuantía es gratuito para garantizar el acceso a la justicia y se inicia en los Juzgados de Paz con un formulario que hace las veces de demanda, donde se reclama un monto en pesos a la contraparte, en un trámite verbal e informal que igual conserva el derecho de defensa y respeta los principios de bilateralidad, igualdad y colaboración. Quedan afuera los juicios de sucesión, familia, laborales y desalojo, y actualmente el monto máximo que se puede reclamar por esta vía es de $2.700.000, aunque los Juzgados de Paz también atienden contravenciones, notificaciones, certificaciones, autorizaciones, juicios ejecutivos, ejecuciones fiscales, beneficio de litigar sin gastos, audiencias y cartas poder.

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