Por: Bache3000
El jabalí dejó de ser una visita rara en Bariloche. Hoy se pasea por distintos barrios y ya convive con nosotros en las zonas urbanas, algo que genera toda una polémica en la ciudad.
Mientras tanto, la ciencia se sienta a hablar del tema. El CENAC (Programa de Estudios Aplicados a la Conservación del Parque Nacional Nahuel Huapi) convoca al primer seminario de intercambio sobre la presencia y expansión del jabalí (Sus scrofa) en la Patagonia, con especial atención a lo que pasa dentro del Parque Nacional Nahuel Huapi y en las zonas urbanas y periurbanas que lo rodean.
Será el lunes 5 de octubre a las 14, en la sede de Conicet Patagonia Norte, Av. Pioneros 2350, Bariloche. Lo brindarán el Dr. Sebastián Ballarí (CONICET/CENAC), la Dra. Carla Pozzi (Departamento de Conservación y Educación Ambiental/CENAC), el Guardaparque Nacional Andrés Vidal (PNNH-APN) y el Guardaparque de Gestión Territorial Lucio Azua.
Se van a compartir conocimientos, experiencias y resultados sobre el manejo de la especie, su distribución actual y su expansión, los efectos sobre los ambientes y los valores de conservación, y las interacciones entre el jabalí y las poblaciones humanas. La idea es juntar a quienes trabajan desde la investigación, la conservación y la gestión en territorio, y que cada uno ponga sobre la mesa lo que ve todos los días.
El timing no es casual. La semana pasada, un seguidor de Bache3000 nos avisó que vio un jabalí de gran porte cerca de la avenida Esandi, en el portón trasero del Maxiconsumo, alrededor de las 3 de la madrugada.
No fue el primero ni va a ser el último. Este medio viene mostrando esta historia: jabalíes en Las Victorias, en San Francisco, en Quimey Ruca, en Llao Llao, en el Camino Viejo a Catedral y hasta uno que terminó chocado en circunvalación. Las denuncias vecinales vienen en seguidilla y confirman lo que los especialistas advierten hace años.
¿Por qué se los ve cada vez más cerca? Por la comida. En Bariloche el jabalí tiene todo servido: residuos domiciliarios accesibles, basurales clandestinos, jardines irrigados, baldíos abandonados y pinares sin mantenimiento. Y se mueve cómodo por caminos, vías y vegetación pegada a los barrios.
Encima se reproduce a todo motor: puede tener hasta dos camadas por año, de entre 4 y 6 crías cada una. No es raro que la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza lo ubique entre las 100 especies exóticas invasoras más dañinas del mundo. Tampoco es de acá. Lo trajo Pedro Luro en 1905 para sus cotos de caza, primero en La Pampa. Con el tiempo se escapó, se dispersó, llegó a Neuquén y después a Río Negro, donde buena parte se instaló en el Parque Nacional Nahuel Huapi.
Las autoridades locales ya lo asumen. El subsecretario de Planeamiento, Alfredo Allen, explicó en su momento a Bache300 que erradicarlo es imposible, así que el control es la única salida viable.
Con eso en mente, el seminario del lunes pinta como una buena oportunidad para entender qué se está haciendo y qué falta. Y una advertencia para no subestimarlo: los jabalíes suelen evitar a las personas, pero pueden reaccionar defensivamente si se sienten acorralados, si están heridos, con crías o perseguidos por perros. No son animales tiernos, y su fuerza y su comportamiento impredecible los vuelven un riesgo para quien se cruce con uno.
