Por: Bache3000
Marcos Rosenkjer, piloto de parapente e instructor de Bariloche, sostiene que la ciudad está desaprovechando una de sus mayores ventajas deportivas y turísticas: volar desde el Cerro Catedral. Según explicó, hace muchos años y de forma unilateral se prohibió ascender con el equipo de parapente, aun cuando la actividad se realiza fuera del área de la concesión. La concesionaria incorporó a las condiciones de uso del servicio una cláusula que establece textualmente: "Se encuentra prohibido el ascenso con equipo de parapente o snow kite".
La restricción figura en la cláusula 30 de las Condiciones Generales de Uso del Servicio 2026 de Catedral Alta Patagonia y en la cláusula 32 del Anexo I de la Resolución 089-EAMCEC-24, correspondiente al Pase Residente. Ambos documentos son públicos y están disponibles en el sitio de la empresa. Los pilotos remarcan que la cláusula 28 de las mismas condiciones ya prevé un registro para esquí de travesía, splitboard, bicicletas y raquetas, y piden el mismo tratamiento para el parapente.
Rosenkjer integra una tercera generación de deportistas formados en el Catedral. Su abuelo, Pablo Rosenkjer (1930-2020), fue esquiador olímpico en Saint Moritz 1948, cofundador de la Escuela de Esquí Catedral en 1955, presidente de la FASA y asesor de la modernización del cerro a fines de los años 60, además del diseño de Catedral Alta Patagonia en 1997.
Su padre, Luis Rosenkjer, compitió en esquí alpino en los Juegos Olímpicos de Innsbruck 1976 y desde 1987 vuela en parapente desde el cerro: subía con los medios de elevación como cualquier esquiador, armaba el equipo en la nieve y despegaba con los esquís puestos. Fue varias veces campeón argentino y pasó años en el ranking mundial. Un video del archivo DiFilm de 1992, "Vuelo en parapente por el Cerro Catedral - San Carlos de Bariloche 1992", muestra a Luis subiendo en la aerosilla hasta la cima con el equipo para volar en biplaza, mientras otros pilotos vuelan y aterrizan en la nieve.
El propio Marcos compite en la Copa del Mundo y participó del Mundial de Tucumán 2019. Con ese recorrido, cuenta que el costo de la restricción se vio de manera concreta en el récord argentino de triángulo FAI que logró el 4 de diciembre de 2021 junto a Hernán Pitocco, de 217,9 kilómetros con despegue desde el Catedral, publicado por Ozone el 13 de diciembre de ese año. Ese día tardaron dos horas y diez minutos en subir caminando con el equipo desde la base hasta Cóndor, un trayecto que en góndola lleva quince minutos. Por eso no pudieron llevar el equipo de competencia ni despegar más temprano, y el vuelo quedó por debajo de lo que la jornada permitía.
El 21 de febrero de 2026, Rosenkjer voló 348,01 kilómetros sobre la estepa, con despegue en Baguales, nueve horas de vuelo y una altura máxima de 4.721 metros, lo que constituye un nuevo récord patagónico de distancia. Lo hizo en equipo con Kris Holub, reconocido piloto estadounidense de nivel internacional, y el vuelo fue publicado por Cross Country Magazine el 20 de abril de 2026 y registrado en XContest. Según el piloto, Holub evalúa no volver la próxima temporada, después de conocer la realidad del Catedral y sus problemas de acceso.
El caso, advierte, no es aislado. Otros pilotos de Bariloche tienen logros de nivel mundial: Pablo Pontoriero voló desde la cumbre del Fitz Roy en febrero de 2020, tercera persona en el mundo en hacerlo y primer sudamericano, y en enero de 2022 despegó desde el Cerro Torre, apenas la tercera vez que se volaba desde allí, en la primera cordada en la que volaron todos sus integrantes. El primer despegue desde el Pico Internacional del Tronador también fue obra de dos pilotos locales, Sebastián Quiroga y Diego Simari.
Para Rosenkjer, la ciudad pierde en dos frentes. En lo deportivo, los pilotos locales que compiten en campeonatos nacionales e internacionales no pueden entrenar ni progresar en el mejor cerro que tienen. En lo turístico, los pilotos de otras provincias y países que llegan a Bariloche se encuentran con que no pueden subir y muchos eligen otros destinos, como el cerro Bayo en Villa La Angostura o el Perito Moreno y el Piltriquitrón en El Bolsón, donde ya entendieron el potencial del deporte. Cada año, relata, pilotos recreativos y de altísimo nivel de Latinoamérica, Europa y Estados Unidos le preguntan cuánto sale la góndola para volar desde el Catedral, y cuando les responde que no los dejan subir, no lo pueden creer.
Los pilotos señalan que la prohibición contrasta con lo que ocurre en los grandes centros de montaña del mundo. En Chamonix, Francia, los pilotos suben en la telecabina de Planpraz y despegan a cien metros de la estación. En Queenstown, Nueva Zelanda, la góndola de Skyline vende un "Paragliding Uplift Pass". En Jackson Hole, Estados Unidos, el tram sube todos los días a pilotos y a pasajeros de vuelos biplaza. En los Alpes, aseguran, es una práctica generalizada: los centros de esquí venden el pase todo el año y el parapente convive con el resto de las actividades como parte del paisaje y de la economía local.
Frente a este panorama, los pilotos de Bariloche, nucleados en la asociación Alas, presentaron una propuesta formal de siete páginas el 21 de septiembre de 2026. Fue enviada a Catedral Alta Patagonia, la Secretaría de Turismo y Deportes de Bariloche, la Delegación Cerro Catedral, la Intendencia, el Concejo Deliberante y el Ministerio de Desarrollo Económico de Río Negro. Plantea que, a partir de 2027, puedan volver a subir con su equipo, con un protocolo simple y como cualquier otro usuario del cerro. "No pedimos nada que no exista en los principales centros de montaña del mundo: solo queremos volver a volar desde el Catedral", resumió Rosenkjer, que vive en Las Victorias. El documento está disponible para quien lo solicite.