Por: Bache3000
En el Concejo Municipal todavía se comenta lo que sucedió la semana pasada durante la sesión extraordinaria por el módulo fiscal, y Juan Pablo Ferrari, concejal de Juntos Somos Río Negro, habló con Bache3000 sobre lo que está en juego cuando la política legislativa se mezcla con el calendario electoral.
"Si la política llega al punto de que aprueba o no una ordenanza de acuerdo a si hay elecciones o no, la mezquindad política nos tapó, y creo que le estaríamos haciendo mucho daño a la ciudad. Simplemente eso", sostuvo. Y completó con una idea que funciona casi como una vara moral: "La política no puede ser superior a las necesidades reales que hay en el día a día".
Conviene leer con lupa lo que Ferrari dijo y lo que no. En ningún momento afirmó que los proyectos se estén votando con un ojo puesto en las urnas, pero tampoco lo negó. Lo que hizo fue describir el punto exacto en el que, a su criterio, el sistema se rompe, y dejarlo planteado a pocas semanas de las elecciones constituyentes del 1° de noviembre, cuando cada gesto en el recinto se mira con el filtro de la campaña.
Lo que persiste es la incógnita sobre cómo quedarán los números municipales y todo lo que implicaba esa suba. A eso se suma que, según contó, debería estar ingresando próximamente el proyecto de la Fiscal y Tarifaria completa, el capítulo de fondo de una discusión que ya demostró cuánto calor genera.

Ferrari pidió que cada bloque busque "la responsabilidad necesaria para brindar las herramientas que se necesiten" y recordó que "son las discusiones que hay que dar, y ser responsable a la hora de tomar una decisión". Traducido al llano: lo que se vote en las próximas semanas, o lo que se deje de votar, va a quedar bajo sospecha de campaña, y el edil parece querer marcar la cancha antes de que eso ocurra.
La autocrítica fue el otro eje de su mensaje ya que Ferrari reconoció que los concejales son "parte y responsables" del clima que se vive cuando, en las discusiones, "rompemos o cruzamos la barrera del respeto, del no cuidar las formas o las maneras". Y fue tajante en que ni las puertas cerradas ni la policía son la salida: "Somos todos grandes, cada uno es responsable. ¿Qué vamos a hacer? ¿Vamos a cerrar las puertas? ¿Vamos a poner policía? No, cada uno tiene que ser responsable de lo que hace, de lo que dice y cómo se comporta. Desde ahí no se puede exigir nada a los demás que no haga uno".
El planteo cierra un círculo incómodo para el cuerpo: si la mezquindad existe, no vendría de afuera, y si los proyectos se frenan o se aprueban según convenga electoralmente, el costo lo paga una ciudad que necesita respuestas más que gestos. Por eso Ferrari insistió en que el diálogo tiene que sostenerse siempre: "Más allá de las discusiones, y si hace falta poder generar mesas de diálogo, tiene que existir siempre. No puede pasar que no haya un diálogo".