Por: Bache3000
Durante más de dos décadas, una familia convirtió un departamento de Bariloche en su hogar. Reparó lo que estaba roto, instaló los servicios y crió allí a sus hijos. Años después, una empresa de telecomunicaciones demandó para recuperar el inmueble que figura a su nombre. Un fallo civil rechazó la demanda de reivindicación de Telefónica Móviles Argentina y consideró probada la defensa de prescripción adquisitiva que opuso la familia. El paso del tiempo, las características de la ocupación y las pruebas del expediente fueron centrales para resolver el conflicto.
La empresa acreditó que es la titular registral del departamento, ubicado en el barrio Nicolás Levalle. El inmueble pertenecía al Estado Nacional, pasó luego a Telefónica de Argentina y, tras una fusión societaria concretada en 2023, quedó registrado a nombre de Telefónica Móviles Argentina. La compañía sostuvo que el departamento se usaba para alojar empleados y que durante 2023 supo que estaba ocupado. Entonces recurrió a la Justicia para recuperarlo.
La historia de la familia, sin embargo, empezaba mucho antes. La mujer que encabezó la defensa relató que llegó en 2003 con sus cuatro hijos, que entonces tenían 14, 11, 6 y 5 años. Atravesaba una grave situación habitacional y había recurrido a distintos organismos públicos en busca de una solución. Según expuso en el expediente, así se enteró de que había departamentos desocupados en ese sector de la ciudad. Al ingresar encontró una vivienda deteriorada, con la cerradura rota, sin vidrios, sin calefactores, termotanque, inodoro, lavamanos ni equipamiento de cocina. Tampoco tenía los servicios esenciales.
La familia se quedó y, con los años, hizo mejoras. Reparó sectores de la vivienda, colocó pisos y vidrios, instaló artefactos y consiguió los servicios necesarios para habitarla. Ese recorrido no quedó limitado al relato familiar. Testimonios de vecinos, documentación escolar, registros de los servicios y una constatación judicial aportaron elementos para reconstruir la permanencia en el lugar.
Una escuela informó que los hijos tenían registrado ese departamento como domicilio, y se acreditó además una solicitud de conexión de gas natural de 2005. Los vecinos, por su parte, confirmaron la presencia de la familia desde los primeros años y describieron el estado en que encontraron la vivienda. La antigüedad de esa posesión fue el punto central del juicio. El juez consideró acreditado que la ocupación se remontaba, al menos, a 2004 y que mantuvo características públicas, pacíficas y continuas durante el plazo exigido por la ley. Eso bastó para que la familia pudiera oponer la prescripción adquisitiva frente a la acción de Telefónica.
La empresa tenía el título registral y estaba legitimada para reclamar el inmueble. Pero ese derecho chocó con una posesión que ya había superado los veinte años cuando el conflicto llegó a los tribunales. La sentencia tampoco tuvo por probado ningún acto previo que interrumpiera el plazo de prescripción.
El fallo, de todos modos, no convirtió a la familia en titular registral. La prescripción adquisitiva se planteó como defensa y no mediante una reconvención para obtener una sentencia que declarara el dominio. Por eso la decisión se limitó a rechazar el reclamo de Telefónica. La sentencia de primera instancia no está firme porque puede ser apelada.