Por: Bache3000
Los vecinos de Bariloche tienen ganas de aportar a la reforma de la Carta Orgánica, pero muchos no saben por dónde ni cuándo hacerlo, según un relevamiento del Observatorio de Políticas Públicas de la Defensoría del Pueblo realizado junto a la UNRN.
El informe se apoya en 346 encuestas presenciales y digitales en distintos barrios, y señala que el 81,1% está dispuesto a realizar aportes cuando sabe que puede hacerlo, mientras que el 76,9% declara tener escasa o nula información sobre la reforma en curso.
El Observatorio habla en su comunicado de “una marcada vocación comunitaria por debatir el futuro de la ciudad” y, a la vez, de “un fuerte déficit de información pública sobre los comicios y los canales de intervención”.
De acuerdo con el estudio, el 66,5% sabía que se elegirán convencionales, pero el 55,5% desconocía la fecha de la elección y apenas el 28,6% logró identificarla con certeza, cuando los comicios están previstos para el 1° de noviembre.
El informe agrega que la información circuló por redes sociales, portales de noticias y circuitos vecinales o familiares, “con una presencia marginal de los canales oficiales de las instituciones locales”.
Qué piden los vecinos para la nueva Carta
Entre las prioridades, según el relevamiento, lo ambiental encabezó las elecciones con el 70,5%, seguido por tierra y ordenamiento territorial (65,3%) y vivienda y hábitat (62,7%), mientras que movilidad urbana, salud y educación también superaron la mitad de las menciones.
En las respuestas abiertas aparecen el vertedero municipal, el libre acceso a costas y playas, la situación del Cerro Catedral, la crisis de los alquileres y la falta de agua potable, gas y cloacas en las zonas más postergadas.
Los consultados presentaron 165 propuestas para la futura Carta Orgánica, entre ellas la consulta previa al pueblo mapuche y a las comunidades originarias, la segunda vuelta para el cargo de intendente, el carácter vinculante de las audiencias públicas, los cupos de empleo local y los frenos a las excepciones urbanísticas discrecionales.
Para participar, según el estudio, prefieren combinar consultas y encuestas con reuniones barriales, talleres y canales digitales, y piden que la reforma se transite con tiempos suficientes para el debate. El informe concluye que hace falta “cercanía en el territorio, información oportuna y mecanismos claros” para que la voz de los vecinos incida en el texto definitivo.