Por: Pablo Chamatrópulos
En 1986, Bariloche escribió su propia Carta Orgánica sin pedirle permiso a nadie. Fuimos pioneros. Esa Carta se reformó en 2007 y nos dejó herramientas que muchas ciudades envidian. Por ejemplo, que los vecinos pueden presentar proyectos al Concejo; los referéndums cuyo resultado es obligatorio cumplir; se puede revocar el mandato de un intendente; y un presupuesto participativo para que cada barrio pueda decidir en qué se invierte una parte de la plata.
Ahora, ¿cuántas veces votamos los barilochenses sobre algo que no fuera una elección? Dos veces en veinte años. En 2009, por la instalación de un hipermercado y en 2013 para destituir a un intendente. Eso muestra que todos hablan de participación ciudadana pero pocos proponen cómo hacerla realidad. El último intento de consulta, en 2025, terminó en la Justicia: se suspendió después de haber gastado unos 60 millones de pesos en organizarla.
Organizar una votación es caro, lento y complicado. Entonces no se hace, y las decisiones las toman siempre los mismos.
Tenemos los derechos. Nos falta la herramienta.
Participar en los temas de nuestra ciudad no puede ser más difícil que pedir un Uber. Por eso proponemos Votá Bariloche: un sistema para participar en consultas desde el celular, sin logísticas ni costos millonarios. Funciona en cuatro pasos: te registrás, validás tu identidad, elegís tu opción y, cuando cierra la votación, ves los resultados. Un voto por persona. Tu nombre nunca queda pegado a tu voto y cualquiera puede revisar el conteo final.
Transparente, simple, rápido.
El sistema tendrá testeos previos, controles y pruebas pilotos con auditorías. Además, nuestra propuesta contempla puntos de votación asistida en las juntas vecinales para ayudar a quienes tengan dudas o no tengan una buena conexión. La participación digital llega para sumar gente y no dejar a nadie afuera.
El 1° de noviembre elegimos a quienes van a escribir la nueva Carta Orgánica Municipal que nos va a regir por los próximos veinte años. Es la oportunidad para dejar de hablar de participación y pasar a participar de verdad. Todos prometen, nosotros traemos la herramienta.
Hace cuarenta años Bariloche se animó a ser la primera. Podemos volver a hacerlo. Una ciudad moderna es la que escucha más a su gente. Es hora de avanzar.