Por: Bache3000
La 33° Peregrinación Diocesana a la Virgen de las Nieves se realizará este domingo 25 de octubre. Según explicó el obispo de San Carlos de Bariloche, Juan Carlos Ares, la cita se hacía históricamente el primer domingo de noviembre y en los últimos años pasó al primero de noviembre. Este año se adelantó porque esa fecha coincide con las elecciones de convencionales.
La visita del papa León también marcó la edición: el lema elegido es “Con María unidos caminamos esperando al Papa León”. Para Ares es una buena ocasión para preparar el corazón ante la llegada del Santo Padre y para manifestar, desde el sur, la devoción a la Virgen que el pontífice también tiene. La jornada será un momento para dar gracias y pedir por el país, por el mundo y por los jóvenes.
La organización prevé tres columnas. Una saldrá de la zona oeste, desde el kilómetro 24 de la Avenida Bustillo. Otra partirá del barrio San Francisco III, pasará por San Francisco, en la zona del Ñireco, cruzará el centro y seguirá por la Avenida Pioneros hasta la gruta. La tercera bajará por la zona alta y tomará la Ruta 40 hasta llegar al mismo destino. Todas saldrán a las 8 de la mañana para estar en la gruta antes de la misa central, a las 12 del mediodía.
El tránsito estará cortado en la zona de la gruta y se habilitará nuevamente al terminar la misa. Para el regreso habrá más servicio de colectivos. A las 17 se celebrará una misa destinada a los abuelos y las personas de la tercera edad, para que puedan llegar a la gruta durante la tarde, acompañados por vecinos o en auto.

Sobre la cantidad de fieles que asisten, Ares admitió que es difícil precisarla. Explicó que desde las 8 de la mañana ya hay gente que llega a saludar a la Virgen pero que quizás no se queda, y que el flujo es continuo hasta las 3 o 4 de la tarde. A la peregrinación llegan además fieles de El Bolsón y la Comarca, de la Línea Sur, como Comallo y Pilcaniyeu, y de la zona de Ñorquincó, Río Chico y Fita Miche. En cuanto al clima, Ares fue claro: la peregrinación no se suspende por lluvia.
El obispo también repasó la historia de la advocación, que definió como “muy antigua”, del siglo IV. Nació en Roma, donde un matrimonio noble sin herederos, Patricio y su esposa, había pedido a la Virgen María una respuesta sobre qué hacer con su fortuna. El 4 de agosto, la pareja y el papa Liberio tuvieron un sueño, y al día siguiente, en pleno verano romano, apareció nieve en una de las colinas de la ciudad, “cosa que era muy difícil que así sucediera en verano”. En ese lugar se levantó el primer templo de Occidente en honor a la Virgen, hoy la Basílica de Santa María la Mayor, donde descansan los restos del papa Francisco. La advocación llegó al puerto de Buenos Aires en la época de la colonia, donde ya era muy querida, y es cofundadora de la ciudad.