Por: Bache3000
El caso llegó al Centro Integral de Métodos Autocompositivos de Resolución de Conflictos (CIMARC), un espacio prejudicial que busca que las partes se pongan de acuerdo antes de llegar a un juzgado. Con una mediadora oficial y la asistencia de sus abogados, los herederos resolvieron cómo usar el inmueble sin esperar a que termine el proceso sucesorio.
La propiedad tiene dos viviendas, así que cada heredero ocupará una y podrá usarla de manera individual, con el compromiso de respetar los sectores comunes, que deberán quedar libres de obstáculos, o sea que ni bicicletas ni leña ni autos atravesados en el pasillo. También acordaron evitar ruidos molestos y reuniones multitudinarias, respetar las áreas de uso individual y mantener una comunicación cordial, tres cláusulas que cualquiera que haya compartido terreno con un familiar sabrá valorar.
Los impuestos, los servicios y las reparaciones menores se pagarán en partes iguales, salvo que más adelante decidan otra distribución, por lo que la factura de la luz ya no debería ser tema de sobremesa. Ninguno podrá hacer ampliaciones ni mejoras sustanciales sin el consentimiento previo y escrito del otro, de modo que quien soñaba con un quincho nuevo deberá pedir permiso por escrito antes de comprar el primer ladrillo.
El sector de herramientas y trabajos seguirá funcionando con la conformidad de ambos, siempre que no moleste en las viviendas, y ninguno le deberá alquiler al otro mientras los dos puedan usar el inmueble. El convenio no divide la herencia ni implica renunciar a derechos, y si alguien lo incumple, la otra parte podrá rescindirlo y seguir con las actuaciones judiciales, que sería la forma legal de decir que se terminó la paz.