Por: Bache3000
En El Manso Inferior, una familia que vive del otro lado del río se las ingenió durante años para llegar a la Ruta 83: cruzaban en bote, dejaban el vehículo en un predio particular y salían por una tranquera de madera que uno de ellos había construido con permiso del dueño. Todo anduvo sin sobresaltos hasta que, según consta en la demanda, el propietario le puso un candado y la puerta se convirtió en pared.
La familia está integrada por una mujer de edad avanzada con varias dolencias, un hombre con problemas cardíacos y una niña con discapacidad, para quienes un candado cerrado es mucho más que una molestia: es un riesgo ante una emergencia médica. Son gente de campo que cría vacas, ovejas y aves, y necesitan salir para vender su producción, comprar víveres y traer forraje para los animales.
El conflicto ya había pasado por el Juzgado de Paz de El Manso, que había dispuesto una solución provisoria por 90 días: un candado con dos llaves, una para el dueño y otra para la familia. Cuando el plazo se venció, uno de los pobladores fue al fuero civil, con el patrocinio de la Defensa Pública, y pidió una cautelar de no innovar para que nada cambiara.
La jueza del Multifueros de El Bolsón consideró acreditado el uso tradicional del camino y ordenó al propietario, cuyo campo está sobre la Ruta 83, a unos tres kilómetros del Puente Verde del río Foyel, mantener el sistema de las dos llaves durante tres meses. Veredicto de cerrajería : nadie se queda con la llave maestra.
La cautelar no resuelve de fondo si existe un derecho de paso. Ahora la familia tiene diez días para presentar la demanda o acreditar el inicio de una mediación prejudicial, y mientras tanto el candado seguirá abierto para las dos partes.