Por: Bache3000
Skay Beilinson toca en Bariloche el sábado 7 de noviembre a las 21 horas junto a Los Fakires, en el Gimnasio María Auxiliadora de Beschtedt 754, y lo hace a cinco meses de la muerte de Carlos “Indio” Solari, ocurrida el viernes 5 de junio, cuando el cantante tenía 77 años.
La producción presenta a Skay como “El corazón de Patricio Rey” y como un verdadero torbellino arriba del escenario, y promete una noche para vivir en vivo la fuerza de su guitarra y la mística de sus canciones. Las entradas anticipadas se consiguen por TuEntrada.com y en Chaira, en Vice Almirante O’Connor 1261.
La noticia de la muerte del Indio se conoció el viernes 5 de junio y Skay respondió en redes a menos de una hora, con un mensaje que decía “Buen viaje, mi querido amigo, hasta siempre” y que lo describía como “la luz que viaja entre nosotros”, antes de suspender su show de Rosario “hasta nuevo aviso”. Su primer recital después de la despedida fue el sábado 20 de junio en el Complejo República de Venezuela, en la ciudad bonaerense de Bolívar, donde según relató Infobae habló con la voz quebrada y dedicó “Todo un palo” a la memoria de un amigo.
Ese homenaje reabrió una discusión que el rock argentino nunca terminó de cerrar. Mientras el Indio ponía la voz y unas letras crípticas, Skay aportaba una guitarra inconfundible, y esos opuestos que se complementaban sostuvieron a la banda hasta que se separó a fines de 2001. Según reconstruyó Infobae, el distanciamiento entre Solari, Skay y la Negra Poli, pareja del guitarrista y manager del grupo, se hizo cada vez más notorio y llegó hasta el último día del cantante. En su libro de memorias, “Recuerdos que mienten un poco”, Solari expresó su decepción con Skay y con Poli, y la disputa por la custodia de grabaciones audiovisuales de recitales fue, siempre según ese medio, el punto de quiebre.
El propio Indio había contado su versión a fines del año pasado en Perros de la Calle, por Urbana Play, donde recordó que Skay dijo en un reportaje que uno de ellos se había querido quedar con la gloria de la banda y ironizó con “Semilla no fue, soy yo”.
Lo que pase esa noche lo van a definir los que estén en el gimnasio, y las entradas todavía están a la venta.