sábado 31 de octubre de 2026 - Edición Nº625

agarrá la pala | 31 oct 2026

SUPERMAN YA LO SABÍA

El día que los dibujitos predijeron la IA

14:50 |Una caricatura de los Superamigos emitida en 1973 mostró a una computadora gigante que prometía un mundo sin trabajo, sin escuelas y con todos mirando televisión desde el sillón. Medio siglo después, el debate que plantearon aquellos dibujos sobre la inteligencia artificial sigue más vivo que nunca.


Por: Bache3000

Mientras hoy se discute en congresos, universidades y grupos de WhatsApp qué va a pasar con el trabajo cuando la inteligencia artificial haga todo, resulta que la cadena ABC ya había puesto el tema en pantalla el 22 de septiembre de 1973, con Superman, Batman, Robin y compañía parados frente a una computadora bautizada G.E.E.C. La máquina tenía más luces y botones que el tablero de la Cooperativa de Electricidad en un día de tormenta, y una promesa que sonaba a oferta imposible de rechazar.

Según plantea el episodio, con la llegada de esta tecnología nadie iba a tener que trabajar, ni siquiera las amas de casa, y la gente se pasaría los días sentada en el sillón mirando televisión. A los actores y demás figuras del espectáculo tampoco hacía falta que fueran personas de verdad, y para explicarlo los personajes usan la comparación de un deportista que mira cómo se juega un partido de fútbol que en realidad nunca se jugó. Una idea que cualquier hincha que alguna vez discutió un penal inexistente en la sobremesa entiende al instante, y que se completaba con la promesa de que nadie volvería a desgastarse haciendo un trabajo duro.

Clases por televisión y el profesor que quería regalar la idea

El capítulo también se metió con las escuelas, porque cada chico recibiría las clases en su casa a través de un televisor, sin aulas ni maestros de por medio. Para las familias que ya viven pendientes del parte meteorológico para saber si hay clases, la propuesta tiene su costado tentador, siempre que alguien más se encargue de preparar la merienda.

No todos los héroes se dejaron seducir por el invento. Uno de ellos reconoce que la inteligencia artificial quiere hacer las cosas bien, pero advierte que igual puede terminar haciéndoles mal a las personas, mientras que entre ellos conversan sobre lo bueno que es que la gente trabaje y use el cerebro, porque de lo contrario se quedaría sin un propósito en la vida. Del otro lado aparece el profesor, que pretende regalarle la innovación al gobierno y la defiende como lo más grande que le pasó a la humanidad, con el entusiasmo de quien ya imagina la inauguración y la foto con las autoridades.

Lo cierto es que los dibujitos no resolvieron el dilema y cincuenta años más tarde nosotros tampoco, de modo que por ahora conviene seguir trabajando, usando el cerebro y reservando el sillón para el fin de semana largo.

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