Por: Bache3000
A la hora en que los últimos clientes de la barra empiezan a negociar con la gravedad y los primeros colectivos arrancan con cara de resaca, el cielo sobre Bariloche se prepara para vaciar el balde sin pedirle permiso a nadie.
El alerta amarillo lo emitió el Servicio Meteorológico Nacional y dice, con esa prosa de oficina que nunca fumó un cigarrillo en su vida, que el área “será afectada por lluvias de variada intensidad”. Para quien necesite el dato duro, el aviso habla de “valores de precipitación acumulada entre 15 y 30 mm, pudiendo ser superados de manera local”, o sea que en algún rincón de la ciudad el agua se va a pasar de la raya como un cliente al que ya le avisaron que era el último.
En las zonas más altas la cosa se pone más interesante, porque según el comunicado podrían registrarse “precipitaciones en forma de lluvia y nieve mezclada”, un cóctel que ninguna barra seria se atrevería a servir y que la montaña recibe como quien le agrega hielo a un trago que ya venía cargado.
El texto recuerda además que hay “una importante acumulación de nieve en sectores de montaña”, con “posibilidad de caída de ramas y árboles, deslizamientos de tierra, crecida repentina de ríos y arroyos, aludes y otros fenómenos naturales”, una enumeración que suena a la lista de cosas que le pueden salir mal a un hombre un lunes cualquiera, solo que en versión forestal.
Frente a semejante panorama el pedido oficial es “permanecer atentos a cierres preventivos en diversas áreas”, y para eso conviene mirar el Registro de Trekking, donde está la información de las sendas cerradas o abiertas, además de consultar a Vialidad Nacional por el estado de las rutas y al Servicio Meteorológico Nacional por los pronósticos y los estados de alerta, trámites que se pueden hacer desde el sillón con un mate y sin mojarse un zapato.
El comunicado también deja claro quién paga los platos rotos, porque advierte que queda “bajo absoluta responsabilidad de los prestadores turísticos y visitantes no respetar las indicaciones”, y cierra con el pedido de “colaboración para mitigar amenazas y peligros característicos de zonas agrestes”, lo que en criollo sería que si el cielo avisó y vos igual saliste, la factura no se la pasás a la nube.
Para el jueves alcanza entonces con informarse, esperar que baje el agua y dejar la montaña tranquila, que sabe arreglárselas sola desde mucho antes de que existiera el alerta.