Por: Bache3000
Rodolfo Rodrigo, quien fue convencional, recordó en una nota de opinión fechada el 4 de noviembre de 2026 que en la Reforma de la Carta Orgánica de 2007 la totalidad de los convencionales, ya fueran radicales, peronistas, de Sur u otros vecinalistas, aceptaron los cargos respaldando con el juramento que su tarea era ad honorem. Según planteó, ese compromiso ponía en valor la idea de que la labor, además de un tributo a la ciudad, era una obligación cívica, un concepto que definió como exactamente opuesto a una pretensión económica.
Rodrigo advirtió que la ordenanza de la actual convocatoria asigna una generosa retribución para los convencionales, y sostuvo que “sería edificante que todos los convencionales juntos” renuncien al estipendio en la primera expresión institucional, el día del juramento. De ese modo, propuso que los fondos, que según su nota superan los 150 millones de pesos, se asignen a destinos de mayor necesidad.
El autor también distinguió entre renunciar y lo que calificó como una petulante declaración de donación, ya sea total o parcial, a la que atribuyó un propósito “efectista”. A su criterio, esa fórmula queda lejos de la nobleza y del sentido cívico que tiene renunciar a un pago por una tarea que, según definió, es “un honor y no un negocio”.
La propuesta de que los convencionales no cobren ya había sido planteada en campaña por La Libertad Avanza, que mencionó al menos dos lugares en los que se donaría el dinero. La izquierda también había señalado lo mismo en ese sentido, aunque todavía no se expidió ninguno de los otros partidos políticos.
Rodrigo cierra su nota con un “Ojalá suceda”, y por ahora la definición depende de que el resto de las fuerzas fijen posición y de lo que decidan quienes juren sus cargos.