Por: Bache3000
El lago Gutiérrez se desbordó hace unos instantes y el agua llegó hasta la calle que corre pegada al puente de ingreso al barrio. El fenómeno se explica por las lluvias, sumadas al deshielo que dejaron las nevadas de este invierno, que hicieron subir el nivel del espejo de agua de manera sostenida.
En las últimas semanas, la suba ya había provocado que se perdiera la costa, que quedó bajo el agua y sin espacio para sentarse. El lago siguió creciendo hasta llegar al límite del borde y, con el viento muy fuerte que sopló durante todo el día, el agua salió y alcanzó la calle.
La situación se da el mismo día en que el Concejo Deliberante de Bariloche abordó la cuestión climática y los efectos de El Niño, que traen consigo cambios en el clima, con abundantes lluvias y mayor humedad. En esa sesión se expresó que se va a discutir la toma de medidas desde el municipio.
El barrio Los Coihues ya había sufrido en las últimas semanas desbordes del arroyo, que fueron mitigados con la apertura del caudal. Se quitaron árboles y ramas y se dragó parcialmente el cauce para que el agua pudiera correr más rápido. Aun así, este jueves fue el lago el que se desbordó.
Qué es El Niño y cómo impacta en la Patagonia
El Niño es un fenómeno climático natural que forma parte del ciclo conocido como ENSO (El Niño-Oscilación del Sur). Consiste en un calentamiento anormal de las aguas superficiales del océano Pacífico ecuatorial central y oriental, que altera la circulación de la atmósfera a escala global. Se presenta de manera irregular, cada dos a siete años, y puede mantenerse durante varios meses.
En la Patagonia, y en particular en la zona andina del norte, sus efectos se sienten sobre todo en las precipitaciones. Durante los eventos de El Niño suele aumentar la cantidad de lluvia y de nieve en la cordillera, con inviernos más cargados y primaveras más húmedas. Esa mayor acumulación de nieve, combinada con el posterior deshielo y con las lluvias, incrementa el caudal de arroyos y ríos y eleva el nivel de los lagos, lo que puede derivar en crecidas, anegamientos y desbordes como los que se registraron en las últimas semanas en Bariloche.
Además de las lluvias, el fenómeno suele traer temperaturas algo más templadas y mayor humedad ambiental, condiciones que ponen a prueba la infraestructura de los barrios ubicados cerca de cursos de agua y de las costas de los lagos.