Por: Bache3000
Una ex pareja de Bariloche se sentó a conversar y logró ponerse de acuerdo sobre cómo cuidar a sus hijos y cómo hacerse cargo de lo que cuesta criarlos. Lo hicieron en el Centro Integral de Métodos Autocompositivos de Resolución de Conflictos (CIMARC), en un procedimiento de mediación prejudicial con la intervención de una mediadora oficial y la asistencia letrada de las partes, una de ellas a través de la Defensa Pública MARC.
La mediadora ayudó a que ambos abordaran lo que estaba en juego: las necesidades de los chicos, las obligaciones económicas y la comunicación familiar, hasta llegar a un entendimiento sobre los puntos principales del conflicto. Los abogados, por su parte, se aseguraron de que cada progenitor supiera con claridad el alcance de los compromisos que asumía.
Uno de los puntos centrales del convenio es que uno de los hijos podrá quedarse indistintamente en la casa de su mamá o en la de su papá, sin un esquema rígido de residencia. Esa flexibilidad también contempla que el chico mantenga sus actividades habituales, y para eso los progenitores se comprometieron a coordinar los traslados y las responsabilidades necesarias, de modo que vivir en uno u otro hogar no interfiera con la escuela ni con sus compromisos personales.
En lo económico, cada uno se hará cargo de los gastos cotidianos de los chicos durante el tiempo en que estén bajo su cuidado. Los gastos extraordinarios, en cambio, se dividirán en partes iguales y, antes de afrontarlos, tendrá que haber consenso entre ambos. La única excepción son las urgencias médicas: en esos casos no hace falta una autorización previa, pero el costo se paga igual, mitad y mitad.
Otro punto relevante es el fin de la retención directa de la cuota alimentaria mensual, que estaba vigente por una orden judicial anterior. Las partes lo consensuaron de forma expresa y acordaron dejarla sin efecto desde octubre de 2026. Para concretarlo, se le pidió al Centro de Mediaciones que prepare la notificación dirigida al empleador que hacía el descuento salarial, así que el sistema de retención queda reemplazado por los compromisos de reparto de gastos que los dos asumieron de común acuerdo.
Además de la convivencia y la manutención, la expareja incorporó una pauta para el futuro: mantener un diálogo fluido, respetuoso y constructivo, con el propósito de llegar a consensos en todo lo que involucre a sus hijos y evitar nuevos desacuerdos sobre su organización cotidiana. De esta manera, el conflicto quedó formalizado a través de un mecanismo en el que fueron las propias partes, acompañadas por profesionales, las que construyeron la solución.