Por: Bache3000
Pasó la tormenta, pasó la convención y ya se conocen los resultados, algo que baja el estrés de lo que no se sabía: cómo iba a salir cada fuerza política y cuánto iba a sacar. El gran ganador es Walter Cortés. Más allá de las críticas que puedan hacerse a su método y a sus formas, se ganó la elección solo, y eso hay que reconocérselo: es quien tiene los votos. Estamos Haciendo (Juntos Somos Río Negro y PUL) obtuvo 19.994 votos, el 34%, y ocho de las quince bancas, con más del doble de votos que el segundo. Esos mismos votos lo habían dejado tercero en octubre de 2025, cuando sumó unos 18.159. No creció: movilizó. Todo el tire y afloje sobre si ganó solo o no, y sobre si la alianza sigue o no, tuvo que ver con su estilo de conducción y con reforzar un poder que él sabe propio. Después recalculó, pero, como quedó dicho, "los votos de Cortés son de Cortés".
Fuerza Bariloche, la lista del peronismo, alcanzó 9.465 votos (16%) y tres bancas, contra más de 27.000 en octubre. Su primera autocrítica debería ser la falta de inserción territorial. Es una fuerza acostumbrada a que, cuando se discute algo a nivel nacional, cualquier nombre sea competitivo y llegue al Senado o a Diputados arrastrado por el debate. Cuando la elección no es ni nacional ni provincial, pesan el conocimiento de los candidatos y la penetración de las propuestas, y ahí le cambió la cosa. Habló de reglas para dentro de 20 años cuando Cortés prometía cambio ya, con pavimento y más obras, y no hubo en la campaña una sola mención al Cerro Catedral, al vertedero ni al manejo de los bienes públicos, temas que el espacio venía planteando hace años. Pesó además la ausencia de Leandro Costa Brutten, su máximo referente local, que en varias encuestas rondaba los 45 puntos de imagen positiva e incluso superaba al intendente. Se corrió, salió indemne, pero dejó un agujero.
La Libertad Avanza obtuvo 7.170 votos (12,2%) y dos bancas, con una tercera en discusión por una diferencia mínima. Entre los dirigentes del espacio se esperaba más, pero el balance debería ser positivo si se mira la historia: los partidos nacionales de centro-derecha siempre les fue bien en las elecciones nacionales y nunca despegaron en las locales. En 2015, cuando Macri ganó la presidencia, el PRO sacó 7,7% en Bariloche con Aristegui, y en 2019, cuando Alberto Fernández ganó con contundencia en el país, el peronismo de Natapof perdió con Gennuso por casi el doble (17,8% contra 33%).
Aun en su mejor momento, el PRO rondó el 8%, así que el 12,2% es la mejor marca de un partido nacional de centro-derecha en una elección estrictamente local, y en su primera vez teniendo que pedir el voto cuerpo a cuerpo en la ciudad. Damián Torres lo dijo con claridad: "al nombre de Milei hay que ponerle territorio". Cortés lo hizo con 7 u 8 asados de entre 1.400 y 1.500 personas, y un periodista lo resumió así: "Asado mata relato". A Fuerza Bariloche y a La Libertad Avanza les faltó estar en el barro, caminar, pedir el voto y transmitir por qué importaba ir a votar. La mitad del padrón sintió que no había nada ahí para ella. Aun así, es una buena elección para arrancar y pensar en disputar algo hacia adelante.
Del lado de la oposición menor, la lección fue más dura. Primero Río Negro (1.772 votos), Movimiento Vecinal (1.752) y Podemos Bariloche (1.724) quedaron sin banca, por debajo del 5% del padrón. Para los que debutaban, con candidatos poco conocidos, el balance es positivo. Los demás deberán reevaluar su estrategia de inserción y su identidad. Primero Río Negro es el caso más llamativo: venía de unos 5.800 votos en una elección de intendente y 4.200 en una nacional, y ahora sacó 1.772. Ligüe Barigi, en cambio, ocupó el lugar que había dejado Facundo Villalba y capitalizó con astucia la agenda que trabajó durante todo el año, algo que no hizo el peronismo. La UCR, con Marcelo Cascón, un gran cuadro político con propuestas claras, mostró que la sociedad reclama caras nuevas en todos los partidos. Muchos espacios que se planteaban como renovación terminaron a mitad de camino. Varias listas con propuestas parecidas debieron haberse sumado a conglomerados más grandes en lugar de pagar el costo de sacar pocos votos, porque la sociedad no quiere votar perdedores. Primero Río Negro mantuvo una reunión con La Libertad Avanza para ver si pueden trabajar juntos, algo que no ocurrió en Bariloche y que los dejó expuestos.
Lo que viene es una Convención con mayoría automática del oficialismo, donde Cortés está en condiciones de aprobar la carta orgánica que quiera. Se espera que achique entes, como el de Llao Llao, el Instituto de Tierra y Vivienda, que cambiaría de formato, y posiblemente la Defensoría del Pueblo, además de reducir el número de concejales para liberar el 40% del presupuesto. Todavía no se sabe cómo se instrumentará. Con la elección provincial en el horizonte y Bariloche como plaza clave, donde Juntos Somos Río Negro perdió por doce puntos en octubre de 2025, Cortés queda con un poder de negociación enorme dentro de la alianza. Tiene un techo, pero demostró que puede movilizarlo.
El peronismo, además, sufrió otros golpes. María Emilia Soria atraviesa una complicación en el municipio de Roca, y la novedosa candidatura de Pedro Pesatti, que recorre la provincia junto a Silvia García Larraburu, tuvo cientos de reuniones políticas en Bariloche, tras haber hablado con Cristina Kirchner, Sergio Massa y Miguel Pichetto. Todo dependerá de si hay unidad a nivel nacional y de si Massa termina siendo el candidato de Cristina. Por ahora, Pesatti confía en el trabajo desde el Estado para fortalecer los lugares donde perdió en octubre de 2025, uno de ellos Bariloche.
En La Libertad Avanza, la estrategia provincial será distinta. Hoy tiene dos postulantes, y uno es Aníbal Tortoriello, que ya le ganó una vez a Weretilneck en Bariloche pero perdió la elección provincial por las colectoras armadas con un sector del peronismo, Nos Une Río Negro y la UCR.
Habrá que ver si repite la fórmula. Muchos ven a Weretilneck más golpeado, pero Weretilneck es Weretilneck y tiene una gran capacidad de estrategia electoral.
La cuenta para La Libertad Avanza es clara: el oficialismo se movió en los últimos años en una franja de entre 18.000 y 23.000 votos, y LLA sacó más de 24.000 en octubre de 2025. Lo mismo el peronismo. Con ese nivel, alianzas y una estrategia respaldada desde lo nacional tiene chances reales de ganar la provincial. Sólo necesitan unidad, y estrategia que utilice todos los recursos, como lo hace JSRN..