Por: Bache3000
La reforma de la Carta Orgánica de San Carlos de Bariloche comenzará a transitar una etapa decisiva la próxima semana, cuando los convencionales constituyentes empiecen a discutir los cambios que tendrá la norma que organiza institucionalmente la ciudad. Y entre los temas que comienzan a ganar fuerza en el escenario político local aparece uno que podría convertirse en uno de los debates más sensibles de todo el proceso: la posibilidad de habilitar la reelección indefinida del intendente de turno.
Las versiones comenzaron a circular con mayor intensidad en los últimos días y apuntan a que el oficialismo podría impulsar una modificación del régimen de mandatos que actualmente establece la Carta Orgánica Municipal. Aunque hasta el momento no existe una iniciativa formal confirmada que permita dar por hecho ese planteo, el rumor empieza a instalar una discusión que trasciende la posibilidad de una futura candidatura de Walter Cortés.
Este tema se viene hablando hace algunas semanas, incluso Bache ya había planteado la posibilidad en otra nota periodística.
La cuestión de fondo es si Bariloche mantendrá un sistema que establece límites a la permanencia consecutiva en el Ejecutivo municipal o si avanzará hacia un modelo que permita a un intendente presentarse electoralmente tantas veces como considere necesario, siempre que consiga el respaldo de los vecinos en las urnas.
Actualmente, el artículo 48 de la Carta Orgánica establece que el intendente dura cuatro años en sus funciones y puede ser reelecto por un solo período consecutivo. Para volver a competir después de completar esos dos mandatos, debe transcurrir un período completo fuera del cargo.
La eventual eliminación de ese límite modificaría sustancialmente las reglas de competencia política de la ciudad. No solamente permitiría que un intendente pudiera buscar un tercer mandato consecutivo, sino que también habilitaría la posibilidad de que permaneciera durante décadas en el poder, dependiendo exclusivamente de los resultados electorales.
El antecedente cercano
Para encontrar ejemplos cercanos de municipios que permiten la continuidad indefinida de sus intendentes no hace falta salir de Río Negro.
El Bolsón es uno de los casos que aparecen con mayor frecuencia en la discusión política regional. Allí, la normativa municipal no establece un límite temporal equivalente al que tiene Bariloche para la reelección del jefe comunal.
El intendente Bruno Pogliano gobierna la localidad desde 2015 y ya acumula tres mandatos consecutivos. En mayo de este año anticipó que buscará una nueva reelección en 2027, con lo que podría alcanzar un cuarto período al frente del municipio.
La situación de Pogliano vuelve a poner sobre la mesa una discusión que se repite en distintas localidades: si la continuidad de un intendente responde exclusivamente al respaldo de los votantes o si, después de determinados años de gestión, resulta necesario establecer mecanismos institucionales que garanticen la renovación de los liderazgos.
En El Bolsón, quienes defienden la posibilidad de renovar indefinidamente los mandatos sostienen que la decisión debe quedar en manos de la ciudadanía. Bajo esa mirada, si un jefe comunal mantiene el respaldo electoral y cumple con las condiciones legales, no debería existir una restricción que le impida volver a presentarse.
En cambio, quienes cuestionan ese modelo advierten que la permanencia prolongada de una misma figura puede generar una concentración de poder, debilitar la competencia política y dificultar la aparición de nuevas alternativas.
Los veinte años de Ayuelef
Otro antecedente regional es el de Pilcaniyeu, donde Néstor Ayuelef permaneció durante veinte años consecutivos al frente del municipio.
Ayuelef gobernó la localidad durante cinco mandatos y dejó la Intendencia en 2023, cuando decidió no continuar en el cargo.
La sucesión también tuvo un componente político significativo: Daniela Cornejo, quien hasta entonces se desempeñaba como secretaria de Acción Social del municipio, se presentó como candidata y ganó las elecciones municipales de abril de 2023. De esa manera, Ayuelef dejó el Ejecutivo, pero la continuidad del espacio político quedó en manos de una dirigente que formaba parte de su propio equipo de gobierno.
El caso de Pilcaniyeu permite observar que la continuidad no necesariamente se expresa solamente a través de la permanencia de una misma persona, sino que puede extenderse mediante la sucesión de dirigentes pertenecientes a un mismo espacio político. Ayuelef dejó la Intendencia después de veinte años y pasó a desempeñarse en el área provincial de Municipios y Comisiones de Fomento. Su trayectoria constituye uno de los antecedentes más claros de la región para analizar qué implicaría habilitar una reelección sin límites temporales.
Una discusión que divide las aguas
La eventual reelección indefinida en Bariloche podría abrir un debate que atraviesa a distintos sectores políticos y que no necesariamente se limita a oficialismo y oposición.
Por un lado, quienes defienden la posibilidad de eliminar los límites sostienen que la ciudadanía debe tener la libertad de elegir a sus gobernantes sin restricciones adicionales. Desde esa perspectiva, impedir que un intendente vuelva a presentarse podría significar limitar la voluntad popular, especialmente cuando conserva niveles importantes de respaldo electoral.
También argumentan que la continuidad de una gestión permite desarrollar proyectos de largo plazo, sostener equipos de trabajo y evitar que los cambios de gobierno interrumpan políticas públicas que necesitan varios años para consolidarse. Sin embargo, la posición contraria plantea que la alternancia es una herramienta fundamental para evitar la concentración del poder y garantizar que exista una competencia electoral efectiva.
En municipios donde una misma persona gobierna durante muchos años, el intendente puede acumular una fuerte presencia institucional, política y territorial. Esa situación puede dificultar la construcción de alternativas y generar una relación desigual entre quien administra el Estado y quienes buscan competir desde la oposición.
La discusión no implica necesariamente que un intendente con varios mandatos haya gobernado mal o que la continuidad sea, por sí misma, negativa. El interrogante es si el sistema institucional debe establecer un límite preventivo para garantizar la renovación de los liderazgos.
En Bariloche, ese debate adquiere una dimensión particular por el peso político que tiene la Intendencia y por la posibilidad de que la reforma de la Carta Orgánica modifique las reglas que regirán las próximas elecciones municipales.
La discusión, en definitiva, será si Bariloche quiere que la continuidad de sus intendentes dependa exclusivamente de las urnas o si considera necesario establecer límites institucionales que garanticen la alternancia en el poder.